martes, 23 de octubre de 2007

“Una mujer fuerte”

2007-10-21
La Voz del Pastor
“Una mujer fuerte”

El pasado siete de octubre, en la comunidad santeña de El Pedregoso, celebramos el funeral y entierro de la señora Francisca Medina González, madre de nuestro hermano agustino recoleto y misionero en Kankintú, Ño Kribo, comarca de los pueblos Ngöbe y Buglé, fray José Tomás González Medina. En el momento oportuno de la celebración, se adelantó una muchacha de la comunidad e hizo de la difunta este elogio que, para ejemplo de todos, reproducimos aquí.

“La señora Francisca Medina González, conocida por todos como “Chica Medina”, había nacido el 4 de junio de 1930, en Santa Marta de Las Tablas, hija de José Medina y Secundina González. Se unió en matrimonio con Alejandro González Barrios, del cual procrearon seis hijos: Catalina González Medina, Máxima González Medina, José Nicolás González Medina, José Manuel González Medina, José Tomás González Medina y Alejandro González Medina. Estos hijos le dieron once nietos y una biznieta.

A los treinta y un año quedó viuda, con cinco hijos y tres meses de embarazo del más pequeño. La señora Francisca Medina enfrentó la vida como viuda con entereza y coraje, trabajando la tierra para darles sustento, educación y vida digna a sus seis hijos. Durante toda su vida ha sido reconocida como mujer trabajadora, midiéndose en las labores del campo como cualquier hombre.

Fue además mujer de oración y de Iglesia; rezadora en velorios de funerales y entierros, educó a sus hijos en la fe cristiana y católica. Trabajos que ha bendecido el Señor, regalándole la vocación religiosa y sacerdotal a uno de sus hijos, el padre José Tomás González, misionero agustino recoleto, que lleva diecisiete años trabajando entre los indígenas de la comarca de los pueblos ngöbe y buglé, en la comunidad de Kankintú.

La señora Francisca Medina compartió su vida, uniéndose en segundas nupcias en santo matrimonio al señor Fidel Cedeño, al que acompañó durante más de veinte años, sin que ninguno de los dos pertubara la vida del otro, y hoy los dos descansan en la paz del Señor, acogidos por la misma tierra que los vio nacer.

La señora Francisca Medina deja hoy un legado importante para todos. Para la comunidad: por haber sido una señora ejemplar en el trabajo, en el sacrificio y en la lucha constante por la vida, una gran amiga, una vecina modelo, de una fe inquebrantable, manifestada en su caridad para con todos, y haber sido reconocida como rezadora, en los momentos fuertes de la vida cristiana de la comunidad.

Para sus hijos: le ha dejado una herencia material, que recibió, cuidó, mantuvo y acrecentó en los últimos años. Y, sobre todo, un legado espiritual , de fe sólida, de solidaridad cristiana, de ejemplo de trabajo y atención a todos, que es el más importante.

Hoy damos gracias al Dios de la vida, por habernos regalado una persona como la señora Francisca Medina, con tan especial don de gente y con tan gran espíritu de sacrificio. Y todos nos unimos en la misma oración: concédele, Señor, el perdón de las faltas que por la fragilidad humana haya podido cometer y recompénsala con los dones de una tarde sin ocaso y de la vida sin final junto a ti. Descanse en la paz del Señor nuestra querida Francisca “Chica” Medina. Amén.

Hasta El Pedregoso de Las Tablas nos desplazamos fray Jesús Miguéliz G., o.a.r., vicario provincial, desde Panamá; fray Roberto Cirauqui A., o.a.r., superior religioso de la misión y este servidor, fray José Agustín Ganuza, o.a.r., prelado de Bocas del Toro, desde Changuinola, para acompañar a nuestro hermano fray José Tomás González M., o.a.r., a sus hermanos y a la comunidad cristiana de El Pedregoso, en esos momentos de dolor, de fe y de esperanza.

Con el sacerdote de la parroquia de Las Tablas, responsable de la atención pastoral de este sector, celebramos la Pascua del Señor en esta bautizada, Francisca “Chica” Medina. Le dimos nuestro último adiós y la entregamos al abrazo de la madre tierra que la vio nacer, y en la que, acompañada por el recuerdo y la veneración de todos los suyos, espera la resurrección de la carne.

Mons. José Agustín Ganuza, o.a.r.
Prelado de Bocas del Toro

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