martes, 3 de febrero de 2009

Desposeídos

2009-02-01
Editorial
Desposeídos

La pobreza extrema es uno de los males que la humanidad, a lo largo de su historia moderna, aún debe resolver. Tanto en las zonas rurales como urbanas, la falta de ingresos suficientes y la escasa o nula atención en salud, educación, vivienda y servicios públicos, mantienen a millones de habitantes del mundo en una situación de vida paupérrima.

En nuestro medio, más de un tercio de la población sufre las consecuencias de la pobreza. Personas sin ingreso fijo e insuficiente, monto de pensión o de jubilación por debajo del nivel básico para vivir decorosamente, gente que habita en viviendas inadecuadas o sin ellas, y numerosas personas sin formación e instrucción para desempeñar un oficio o profesión, son los indicadores de una parte del país que sale a flote en las protestas y cierres de vías.

A pesar de los esfuerzos hechos, durante casi 4 lustros, y los recursos destinados para disminuir la pobreza, todavía vemos esos ejemplos de pobreza extrema en el país. A unos meses de empezar un nuevo lustro de gestión gubernamental, el desafío será el de enfocarse más en el desarrollo del recurso humano. Es en esta tarea donde, quizá, está el complemento para que se haga más patente la labor de disminuir notablemente la extrema pobreza.

De poco sirven, a lo largo del tiempo, las viviendas o los bienes materiales entregados a los pobres, si está ausente el factor primordial para conservarlos: la aptitud de la persona misma. Es cuestión de poner la atención y la voluntad, para alcanzar, de ambos lados, la meta de reducir la pobreza extrema en Panamá.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

Ir a Panorama Católico Edición Digital

No hay comentarios: