lunes, 10 de diciembre de 2007

Progreso

2007-12-09
A tiro de piedra
Progreso

En los últimos meses leo noticias que nos hablan del repunte económico de Panamá y de las grandes obras que se construyen o están próximas a construirse. Es evidente que la actividad económica se ha incrementado, que más personas tienen empleo, y que el país genera una riqueza mayor que en otros tiempos. Pero, también es cierto que un importante sector de la población está marginada del progreso que vive la república.

Nuestro desarrollo depende, además de los planes e inversiones públicas, de la participación del resto de la sociedad y sus diversos sectores. Necesitamos definir metas y planificar la forma en que las lograremos. La empresa privada debe diseñar su plan de desarrollo, involucrando a las distintas actividades empresariales que la conforman. Las universidades y las escuelas también deben tener su plan, para fijarse metas en cuanto a carreras, excelencia académica, y calidad de la instrucción. Los gremios profesionales y sindicales deben hacer otro tanto, para elevar la calidad de la mano de obra. Y, así, otras organizaciones y estamentos de la sociedad panameña deben hacer lo propio.

Para progresar como nación, necesitamos de un proyecto común, en donde cada sector social aporte y desarrolle la parte que le corresponde para alcanzar la meta común. Ya se han hecho varios ejercicios al respecto; entre ellos los foros de Bambito, Coronado, y la reciente Concertación. Sólo nos falta echar a andar la rueda, olvidando mezquindades y deponiendo actitudes que obstaculizan la realización de lo acordado.

Si queremos que la riqueza del país alcance a todos, tenemos que aunar esfuerzos y asumir con responsabilidad el papel que corresponde a cada uno. Que el gobierno utilice bien los recursos fiscales para crear las obras de infraestructura, hacer más eficiente la administración, y desmantelar el sistema de influencias y favoritismo que por décadas ha imperado en el sector gubernamental. Que la sociedad política busque realmente el bien común, y no los intereses sectarios. Que la sociedad civil ayude a la población a darse respuestas y a asumir sus deberes y no sólo reclamar sus derechos. Que el empresario cree puestos de trabajo justamente remunerados. Que el trabajador realice sus tareas a carta cabal. Que la educación esté dirigida a la plena realización de la persona humana, y no solamente a proveer de conocimientos técnicos o científicos que le asegurarán un "buen éxito profesional".

El progreso de Panamá depende de nuestro progreso como personas, como padres, como hermanos, como hijos, como políticos, como empresarios, como funcionarios, como trabajadores, como lo que nos ha tocado ser y vivir. Que cada uno haga lo suyo pensando en que lo hace también por su prójimo y por su nación. Ese es el secreto del progreso. No hay otro.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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