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lunes, 7 de diciembre de 2009

Prevalencia del VIH SIDA

2009-11-29
El Ojo del Profeta
Prevalencia del VIH SIDA

El reciente informe de ONUSIDA revela la prevalencia en el contagio del VIH/SIDA en nuestro país y otras regiones del mundo. A pesar de los esfuerzos de las autoridades de salud, la situación parece incontrolable en muchos lugares. Insuficiencia de recursos, incapacidad gubernamental, y actitudes excluyentes de algunos ante otras soluciones fuera de la ciencia, complican y retrasan la efectividad de los esfuerzos.

Ya es sabido que el comportamiento promiscuo de la población es un factor determinante para controlar el avance de la pandemia, y que sólo es modificable a través de la formación y la educación, que incluye la conversión de vida. Es en esta última cuestión donde la Iglesia y las religiones del mundo pueden contribuir con mayor eficacia y experiencia. El problema es asunto de todos, y, si es de todos, no debe excluirse a quien conoce profundamente el comportamiento humano, y puede coadyuvar para modificar los hábitos promiscuos de las personas.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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jueves, 1 de octubre de 2009

Dengue y gripe

2009-09-27
Editorial
Dengue y gripe

La propagación del dengue y la gripe A (H1A1) y las muertes que producen debe ser preocupación de toda la población. Ninguna persona está a salvo de contraer esas enfermedades, ni de evitar, por sí sola, el contagio masivo de ellas, aunque sí puede tomar acciones que, sumadas, mitiguen el riesgo de su propagación generalizada.

Por eso es urgente que cada persona asuma, como un compromiso ético y humano, la práctica de eliminar los focos de incubación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, y de observar concienzudamente los hábitos de higiene personal y las reglas de salud pública, al toser o estornudar. Igual deber cabe al que se siente enfermo de acudir al médico, para determinar qué tipo de enfermedad padece, ante la sospecha de padecer de dengue o gripe A.

Contrarrestar con efectividad ambos males depende, en gran medida, de la cooperación de la comunidad con las autoridades sanitarias. El esfuerzo aislado de una u otra, difícilmente solucionará el problema. Con el esfuerzo mancomunado, en cambio, lograremos superar el riesgo y ayudaremos a evitar más muertes.

Hacemos, desde aquí, un llamado a todos los panameños y panameñas, particularmente al pueblo cristiano, para que coadyuvemos en esta misión. No vaya a ser que por desidia o indolencia, seamos cómplices de la muerte de nuestro prójimo, debido al contagio de la gripe A(H1A1) o el dengue hemorrágico.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

lunes, 4 de mayo de 2009

Peligro sanitario

2009-05-03
El Ojo del Profeta
Peligro sanitario

La rápida propagación de la gripe porcina detectada en México, que ya ha causado varias muertes, ha puesto en alerta a los organismos de salud internacionales. El riesgo que se corre de que pueda convertirse en una pandemia, con consecuencias devastadoras para el mundo, es alto y entraña peligro. Incrementar al máximo posible las medidas sanitarias es, al menos, lo que cada estado y habitante de la región debe hacer, para salvaguardar la propia salud y la de sus vecinos.

Desde antiguo, las pestes y plagas han hecho estragos en la humanidad. Tanto los relatos bíblicos como la historia mundial dan cuenta de los efectos nocivos de tales hechos. Basta recordarlos, para imaginarnos a lo que nos enfrentaremos, si por desidia o por indolencia dejamos de colaborar en la prevención de la propagación del virus de la gripe porcina. Tomemos conciencia y cumplamos con el deber cristiano, y humano, de contribuir con las medidas sanitarias que se nos pide en este caso.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 28 de noviembre de 2008

Criterios éticos para los trasplantes de órganos

2008-11-30
La Voz del Pastor
Criterios éticos para los trasplantes de órganos

La donación de órganos es una forma peculiar de testimonio de la caridad. En un período como el nuestro, con frecuencia marcado por diferentes formas de egoísmo, es cada vez más urgente comprender cómo es determinante, para una correcta concepción de la vida, entrar en la lógica de la gratuidad.

Existe, de hecho, una responsabilidad del amor y de la caridad que compromete a hacer de la propia vida un don para los demás, si se quiere verdaderamente la propia realización. Como nos enseñó el Señor Jesús, sólo quien da la propia vida podrá salvarla (Cf. Lucas 9, 24). Saludo a todos los presentes, en particular al senador Maurizio Sacconi, ministro de Trabajo, Salud y Políticas Sociales de Italia, y doy las gracias al arzobispo monseñor Rino Fisichella, presidente de la Academia Pontificia para la Vida por las palabras que me ha dirigido, ilustrando el profundo significado de este encuentro y presentando la síntesis de los trabajos del congreso.

Junto a él, doy las gracias también al presidente de la Federación Internacional de las Asociaciones Médicas Católicas y al director del Centro Nacional de Trasplantes, subrayando con aprecio el valor de la colaboración de estos organismos en un ámbito como el del trasplante de órganos, que ha sido argumento de vuestras jornadas de estudio y de debate.

La historia de la medicina muestra con evidencia los grandes progresos que se han podido realizar para permitir una vida cada vez más digna a toda persona que sufre. Los trasplantes de tejidos de órganos representan una gran conquista de la ciencia médica y son ciertamente un signo de esperanza para muchas personas que atraviesan graves y a veces extremas situaciones clínicas.

Si nuestra mirada se amplía al mundo entero, es fácil constatar los numerosos y complejos casos en los que, gracias a la técnica del trasplante de órganos, muchas personas han superado fases sumamente críticas y se les ha restituido a la alegría de vivir. Esto nunca hubiera podido suceder si el compromiso de los médicos y la competencia de los investigadores no hubieran podido contar con la generosidad y el altruismo de quienes han donado sus órganos. El problema de la disponibilidad de órganos vitales, por desgracia, no es teórico, sino dramáticamente práctico; se puede constatar en la larga lista de espera de muchos enfermos, cuyas únicas posibilidades de supervivencia están ligadas a las pocas donaciones, que no corresponden a las necesidades objetivas.

Es útil, sobre todo en el contexto actual, volver a reflexionar en esta conquista de la ciencia, para que la multiplicación de las peticiones de trasplantes no trastoque los principios éticos que constituyen su fundamento. Como dije en mi primera encíclica, el cuerpo nunca podrá ser considerado como un mero objeto (Cf. Deus caritas est, n. 5); de lo contrario se impondría la lógica del mercado. El cuerpo de toda persona, junto al espíritu que es dado a cada quien individualmente, constituye una unidad inseparable en la que está impresa la imagen del mismo Dios. Prescindir de esta dimensión lleva a caer en perspectivas incapaces de comprender la totalidad del misterio presente en cada hombre. Es necesario, por tanto, que en primer lugar se ponga el respeto por la dignidad de la persona y la defensa de la tutela de su identidad personal.

Por lo que se refiere a la técnica del trasplante de órganos, esto significa que sólo se puede hacer una donación si no se pone en serio peligro la propia salud y la propia identidad, y siempre por un motivo moralmente válido y proporcionado. Eventuales motivos de compra-venta de órganos, así como la adopción de criterios discriminadores o utilitaristas, desentonarían hasta tal punto con el mismo significado de la donación, que por sí mismos se pondrían fuera de juego, calificándose como actos moralmente ilícitos. Los abusos en los trasplantes y su tráfico, que con frecuencia afectan a personas inocentes, como los niños, tienen que encontrar el rechazo unido de la comunidad científica y médica por ser prácticas inaceptables. Por tanto, deben ser condenadas con decisión como abominables. El mismo principio ético debe ser subrayado cuando se quiere llegar a la creación y destrucción de embriones humanos destinados a objetivos terapéuticos. La misma idea de considerar el embrión como "material terapéutico" contradice los fundamentos culturales, civiles y éticos sobre los que se basa la dignidad de la persona.

S.S. Benedicto XVI
Obispo de Roma

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lunes, 28 de abril de 2008

Ley antitabaco

2008-04-27
Editorial
Ley antitabaco

Con la nueva norma sobre los efectos del humo del tabaco, damos un gran paso en la calidad de la convivencia social. Además de ser una medida de salud pública, que salvaguarda el bienestar físico de la población, se garantiza el derecho de los no fumadores a disfrutar de un ambiente más saludable y libre de humo, en los lugares donde se aglomera el público.

El grave daño que produce el tabaco entre la población que inhala el humo cargado de los químicos que se le añaden al cigarrillo, principalmente, tiene un alto costo en vidas humanas, producto de cáncer de pulmón, y en recursos médicos que pueden minimizarse si se controla o erradica el mal hábito de fumar.

La legislación aprobada, después de un largo y accidentado esfuerzo, tendrá sentido en la medida que se haga cumplir por parte de las autoridades, de los empresarios y de la población misma. Poco o nada aprovechará, si queda en letra muerta, o formando parte de la colección legal que existe sólo para el archivo jurídico.

Ahora queda su reglamentación, que esperamos tarde menos que la sanción de la dilatada y ahora aprobada ley. Y que sea una reglamentación eficaz y apegada al espíritu que inspiró la norma, desde su concepción internacional. Injusto sería si, como en otras ocasiones, la reglamentación obstaculizara el verdadero propósito de la ley o, de hecho, la desvirtuara.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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lunes, 17 de marzo de 2008

Salud sexual y reproductiva

2008-03-16
Editorial
Salud sexual y reproductiva

Una vez más se presenta un anteproyecto de ley sobre ese tema, con diversos aspectos que alimentan el debate público. A pesar de algunos aspectos positivos de la propuesta, aún subyacen, en otras partes del documento, intenciones que atentan contra la procreación, la familia y la libertad humana, que se deducen de expresiones, términos y conceptos que tienen un significado distinto al que comúnmente se pudiera interpretar.

Es, precisamente, en esa terminología donde está el peligro de una ley sobre salud sexual y reproductiva que no aclare verdaderamente lo que significa cada término, expresión o palabra en cuestión. El problema, más que en la letra de una ley así, está en la interpretación presente y futura que le venga dada.

Pareciera que con el afán que tienen algunos de "modernizarnos" o de hacernos dar el "salto hacia el primer mundo", a fuerza de sexo por placer y de muerte prenatal, no fuéramos capaces de reflexionar y aprender de la experiencia de ese "primer mundo" que ahora sirve de pretexto para pintarnos un futuro de bienestar, placer y riqueza; futuro que, por cierto, está en entredicho, porque ese "primer mundo" ya paga las consecuencias de esas políticas sexuales y reproductivas con ancianos abandonados y gente que se niega a procrear para no perder su "felicidad" y que mata poco a poco sus sociedades por la ausencia del reemplazo generacional que necesitan para su supervivencia.

La vida hay que defenderla en todas sus etapas. Esto es un punto no negociable e irrenunciable. Lo que veladamente se propone en el anteproyecto de ley, traerá más desgracia que bienestar, y la prometida salud sexual y reproductiva nunca la veremos; especialmente mientras persista el atentado contra la vida y la familia que se oculta tras la terminología empleada en algunas partes de la propuesta.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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jueves, 14 de febrero de 2008

Detrás del solaz y el esparcimiento

2008-02-03
El Ojo del Profeta
Detrás del solaz y el esparcimiento

La iniciativa de ofrecer conciertos al aire libre es un gesto plausible, porque llena una necesidad dentro de nuestra población, huérfana, en muchos casos, de actividades sanas que cultiven el aprecio por la cultura y el arte del buen ver y oír.

Sin embargo, detrás de estos actos se esconde una realidad que pocos perciben. La falta de espacios públicos adecuados, la pobre formación intelectual y cultural para apreciar el arte que se presenta, y el abandono de una práctica urbanística que ofrezca a los habitantes un conjunto arquitectónico agradable, acogedor, integracionista, y habitablemente funcional, es lo que se evidencia cuando, ante un concierto o acto cultural público y masivo, se hace presión sobre los pocos y reducidos espacios abiertos con que cuenta la ciudad.

Aquello que debiera ser solaz y esparcimiento general, para algunos es una tortura. Ver el entorno de tu lugar de residencia o de trabajo invadidos, destruido y ensuciado, contaminado con el ruido excesivo, la droga y el licor, o plagado de vulgaridad por una parte de los asistentes, es repugnante. Ojalá y entre los tantos planes de desarrollo urbanístico, se pueda ampliar la cantidad de espacios públicos abiertos, y se eduque a nuestra gente para contribuir a elevar el nivel cultural y la calidad de los actos que se presentan y, sobre todo, de sus asistentes.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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lunes, 10 de diciembre de 2007

Que no vuelva a ocurrir

2007-12-09
Editorial
Que no vuelva a ocurrir

El resultado de la huelga médica ha sido de miles de pacientes, incluidos niños, adultos y ancianos, perjudicados porque no han recibido la atención de salud cuando la necesitaban o cuando estuvo programada con cita previa. Ningún poder humano podrá resarcir el daño a satisfacción ni restituir la salud perdida o el padecimiento sufrido. ¡No hay manera!

Aún con todos los argumentos y justificaciones que quieran darnos las partes en conflicto, será imposible legitimar la privación del servicio de salud a quien resulta, al final, la única víctima de tanta desconsideración: la población indefensa frente al poder del que hacen gala las partes enfrentadas.

Como suele ocurrir, al final cada contendor obtiene lo que resulte de su acuerdo, sea esto mucho o poco; y el pueblo sencillo, víctima inocente, lo único que saca es el sufrimiento irredento y la vuelta a una normalidad que ya conoce muy bien por experimentarla en propia carne: madrugar para conseguir un cupo para dentro de varias semanas o meses, y la ausencia de algunas medicinas que necesita para sobrellevar su enfermedad.

Después de terminada la huelga médica, sólo nos resta esperar que no vuelva a ocurrir algo así. Los que la sufren más son, en su mayoría, gente sin largos años de estudio ni detentadores de poder político, pero que día a día construyen el país con su sudor y su esfuerzo, del que se deriva el pago de cuotas e impuestos que, al fin y al cabo, pagan el salario y el nivel de vida de quienes deben proveerle los servicios de salud y la obligada seguridad social.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 23 de noviembre de 2007

Por amor al prójimo

2007-11-25
Editorial
Por amor al prójimo

El amor al prójimo implica sacrificar algo de nosotros para entregarlo al otro. La relación gobierno y médicos; médicos y pacientes, debe, y puede, enmarcarse dentro de este pensamiento. Cada quien cederá una parte, para tender puentes hacia los demás.

La huelga médica, aunque legítima en su fondo, no alcanzará su justa dimensión, mientras queden sin atención miles de pacientes que esperan por ese servicio. Y no se trata aquí de culpar al gremio médico o al gobierno, porque cada parte sabe cuál es su deber con respecto a la población que necesita de la atención médica. Queremos, más bien, clamar por aquellos que sufren por la falta de los servicios de salud.

Resolver todos los problemas que se dan en el sistema de salud pública requiere, como ya suponemos que se acordó en la concertación de la mesa de salud, un plan y un programa dirigidos a alcanzar ese objetivo. Necesitamos un sistema de salud que brinde atención expedita, accesible, y de calidad; con funcionarios, personal de salud, médicos y especialistas remunerados justamente y en número suficiente para atender las áreas, regiones, y turnos que se precisen.

Esperanza tenemos que, al superarse esta huelga, las partes estén conformes con el acuerdo logrado, y que se aboquen, sin dilación y mancomunadamente, a resolver la mora que se ha ocasionado en la atención a la población que, en todo este tiempo, ha sido privada del servicio de salud que humanamente merece.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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martes, 20 de noviembre de 2007

Salud de cuerpo y alma

2007-11-18
Editorial
Salud de cuerpo y alma

Una sociedad saludable es aquella que goza de una buena calidad de vida moral y material, porque su desarrollo y progreso pueden medirse no solamente en el bienestar económico de su población, sino en la gobernabilidad, la paz social, y la resolución civilizada de los conflictos; y todo esto se comprueba en sus bajos niveles de corrupción, criminalidad, y marginación.

En Panamá hablamos, al mismo tiempo, de progreso y atraso; de riqueza y pobreza; de inclusión y marginación; y de mucho bienestar para unos, y poco o nada para otros. Esta disparidad, en un país que tiene suficientes recursos para los pocos habitantes que posee, obedece más a la fragilidad de sus valores que a la escasez de su riqueza material.

La coyuntura actual que pone sobre el tapete el tema del sistema público de servicios médicos que atiende la salud corporal de la población, también debe ser aprovechada para hacer un diagnóstico del estado de salud del alma de la sociedad panameña.

Necesitamos hombres y mujeres que tengan un profundo sentido de la moral, la honestidad, el civismo, la laboriosidad, la solidaridad, y el aprecio por los particulares valores que inspiraron a los constructores de nuestra nación. Necesitamos hombres y mujeres temerosos de Dios, que sepan hacer vida su palabra y transmitir sus enseñanzas a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Si nos esforzamos en esta empresa, tendremos una sociedad con alma saludable, que tendrá en alta estima la humanidad que ahora, en muchos aspectos, nos hace falta.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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lunes, 12 de noviembre de 2007

La vida y la salud primero

2007-11-11
Editorial
La vida y la salud primero

La huelga declarada por los médicos recientemente tiene como fundamento el reclamo salarial, o al menos ese es el punto más mencionado. Si se les ha faltado en hacerle el ajuste de sueldo a la par que a otros trabajadores de la salud, razón tienen en su reclamo, y es justo darle respuesta a su petición, porque quien trabaja merece el pago de su salario conforme a la función que ejerce, a la formación que tiene, y a la equiparación con el resto de los funcionarios.

Sin embargo, consideramos que ningún reclamo reivindicativo prima sobre la vida y la salud de la población, como es el caso de la suspensión de los servicios de salud a la mayoría de los pacientes. Muchos de ellos, incluso, han tenido que esperar semanas o meses para obtener una cita médica, y ahora se le prolongará su espera.

El daño que se inflige a los miles de pacientes desatendidos, la mayoría sin recursos para acudir a la consulta privada, es incuantificable. ¿Cuántas enfermedades podrían agravarse? ¿Cuántas dolencias empeorar? Un sueldo siempre es recuperable; el daño a la salud, irresarcible.

Ojalá que al salir este editorial, la huelga haya finalizado. Lo deseamos de todo corazón. Igual esperamos que nunca más se perjudique a la población, por causa de un reclamo salarial, o un aumento en el precio de algún bien o servicio. A eso aspiramos, por mera humanidad.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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jueves, 5 de julio de 2007

El aborto

2007-07-01
A tiro de piedra
El aborto

Recientemente se dio a conocer una cifra que revela la cantidad de abortos registrados en el último año en el país. Son 9,000 criaturas que no han podido nacer, por diversas razones, que las estadísticas, o al menos la noticia, no aclaran. Deja, por tanto, a la imaginación del lector, las causas de esos partos malogrados.

El peligro de una cifra tal está en ese “dejar a la imaginación”. Ante tal situación, es preciso hacer una reflexión acerca de lo que puede estar oculto tras esa información. A falta de datos que nos indiquen la causa de las muertes fetales, analizaremos las posibilidades y sacaremos nuestras conclusiones.

Lo primero que nos salta a la vista es la fuente de la información: la Contraloría General de la República. Luego, son datos oficiales que provienen de un registro, que sólo pueden proveer los hospitales, y, en grado menor, otras autoridades donde el hecho haya sido denunciado.

Si los datos provienen de los centros de salud, principalmente del estado, es poco probable que los abortos hayan sido objeto de los llamados “embarazos no deseados”; frase infeliz esta, porque implica que no se quiere ver nacer a un bebé: yo prefiero decir “embarazo no planificado”. Los 9,000 abortos registrados no son, posiblemente, ni totalmente ni en su mayoría producto de un método anticonceptivo. Ni siquiera consecuencia de violación, o de una acción terapéutica, porque la cifra de casos de violación, o de atención médica para decidir entre el bebé en gestación y la madre, no alcanza ese nivel de miles.

Tampoco podemos asegurar que todos los 9,000 abortos sean espontáneos, pero sí es probable que la mayoría lo sea. Aquí llegaríamos a otra interrogante: ¿qué provoca esos abortos?. Las posibles causas podrían estar en el grado de nutrición de la madre; la edad; y la falta de cuidado médico que le dé seguimiento al embarazo. Dos de ellas, al menos, son situaciones sociales que tienen su sostén en la pobre o nula educación al respecto.

Para poca gente es un secreto que son los pobres quienes más sufren esa tragedia del aborto. A ellos también se dirige el dedo de los que desean con vehemencia que se controle la natalidad y se legalice el aborto en todas sus formas. ¿De qué valdría, si el hambre y la pobreza continúan?. Lo propio es promover la familia fundada en el matrimonio, la responsabilidad de los cónyuges entre sí, la fidelidad, la paternidad y maternidad responsables, y la educación en estos y otros valores entre toda la población. Nos corresponde a los cristianos insistir en este tema, aunque nuestros adversarios nos critiquen y condenen por nuestras ideas y principios.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 15 de junio de 2007

Mata el alacrán abuelita

2007-06-17
A tiro de piedra
Mata el alacrán abuelita

La triste muerte de dos niños provocada por picadura de alacrán nos revela la condición de vulnerabilidad en la que vive una parte de nuestra población. Que no había antídoto disponible en los centros de salud en donde acudieron primero, dice el periódico en que leí la noticia. Y me pregunto: ¿es necesario ese tipo de muerte?

Cuando tenía 12 ó 13 años me picó un alacrán en el muslo. Como pude ver el animal, cobré venganza inmediata: lo aplasté hasta hacerlo morir. Todo fue gritos en aquel momento. Unas vecinas buscaron alcohol; otras calentaron una cuchara al fuego; y creo que mi mamá trajo un frasco que contenía uno de esos bichos conservado en alcohol y otros ingredientes, que se guardaba para el caso de una picadura. Quizá el alacrán que me picó era menos mortal que el de los dos niños muertos; o, tal vez, no logró clavarme del todo su ponzoña porque no atravesó totalmente el "diablo fuerte" que yo vestía. Inclusive, otras vecinas sólo estaban pendientes de la reacción que podría yo tener como consecuencia de la picadura, y preguntaban constantemente si ya se me había "dormido la lengua", que se supone es uno de los síntomas que debía sentir. Pero no; mi lengua estaba tan despierta que al insistir ellas en preguntarme si ya se me había dormido, de mi boca salieron palabras no muy santas que me hicieron acreedor de la reprimenda y el castigo de rigor.

Después de la experiencia de dos niños fallecidos, y otro par hospitalizado, se impone un control de insectos riguroso; especialmente con los alacranes y otros arácnidos. Si hay alguna especie que está en reproducción acelerada, podremos disminuir el riesgo de otras muertes por picadura de esos animales. La población puede contribuir capturando algunos ejemplares, especialmente en las áreas donde se dieron los casos, y que luego serían enviados a los laboratorios oficiales para su estudio.

Atrapar un alacrán es algo que debe hacerse con cuidado. Nada de huirle a las tenazas y descuidarse con la cola. Luego de la picadura que sufrí, y que gracias a Dios no fue grave, me convertí en un cazador de esos bichos. Me armaba de unas tijeras o una pinza, y los agarraba por la cola. Algunas veces los metía en un frasco, y otras le cortaba la ponzoña y me ponía a jugar con ellos mostrándoles una "pajita" para que la prensaran con sus tenazas. Al final del juego morían atravesados por un largo alfiler, con el que solía darles muerte.

Esperamos que el asunto se tome en serio por parte de las autoridades sanitarias. Mientras lo hacen, y para no desesperar, cantemos: "El alacrán, cran, cran/ el alacrán, cran, cran/ ay, me va a picar. El alacrán, cran, cran/ el alacrán, cran, cran/ ay, me voy a hinchar. Mata el alacrán abuelita/ míralo que está en la batea/ míralo que bicho más feo/ que la guerra que hay en Corea".

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 18 de mayo de 2007

Un mal que se agrava

2007-05-20
Editorial
Un mal que se agrava

La muerte de un infante que fue picado por un alacrán, y que no pudo ser tratado a tiempo por falta del antídoto apropiado en un centro hospitalario, nos conmueve y golpea muy fuerte en la conciencia, porque ninguna persona, y menos un niño, merece morir de esa forma.

Indudablemente que algo ocurre en la Caja de Seguro Social, que afecta el buen servicio hospitalario de la institución. Son muchas las quejas y pocas las soluciones a los problemas que el asegurado denuncia. Las fallas y los errores tienen un precio muy alto en vidas, para que continúe ignorándose el clamor ciudadano. Si las autoridades de la Caja no actúan, que lo hagan las autoridades nacionales, porque la situación, más que resolverse, se agrava.

Sabemos que la renuncia o la destitución de funcionarios no repara el mal causado, pero al menos le da al asegurado y al resto de la población la confianza de que con los nuevos responsables la situación podría mejorar.

Creemos que ha llegado el momento de tomar decisiones al respecto; no para complacer las voces que piden renuncias de aquí y de allá, sino para corregir males futuros que podrían ser peores. Le hemos dado un voto de confianza a los funcionarios del ramo, con todo lo ocurrido anteriormente, y no vemos cambio positivo. ¿Hace falta esperar más?

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 11 de mayo de 2007

Recolección de basura

2007-05-13
El Ojo del Profeta
Recolección de basura

Cada vez se complica más la recolección de basura en la ciudad de Panamá, y el signo más evidente es la acumulación de los desperdicios en varias zonas citadinas. Los malos olores y el riesgo de enfermedades, por la proliferación de insectos y alimañas, alteran la vida de la comunidad y entrañan un peligro sanitario grave.

A pesar de la tasa de aseo que se cobra por el servicio, y que algunos sectores consideran que es más alta de lo necesario, la situación no se resuelve. El largo trayecto que deben hacer los camiones hasta el punto de disposición de la basura, lo demorado del tráfico, y el trazado urbano de la ciudad, complican aún más la solución del problema.

Necesitamos de un sistema de recolección de basura eficaz y apropiado, que involucre a la DIMA y a las autoridades locales, con la posibilidad de desarrollar pequeñas y medianas empresas que recojan, reciclen, y procesen la basura, según la experiencia y propósito de cada una. Es tiempo de un cambio real y efectivo, que depende de la voluntad y la visión comunitaria de quienes tienen la decisión en sus manos.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org
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