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lunes, 21 de diciembre de 2009

¿Qué celebramos?

2009-12-20
El Ojo del Profeta
¿Qué celebramos?

Cada celebración en la vida del hombre y de la humanidad tiene un por qué, un fundamento, una razón. Conmemorar y celebrar un acontecimiento importante busca mantener presente la memoria de lo ocurrido, para que sea aprendido, recordado y transmitido de una generación a otra. De allí la importancia de ser fieles a la historia y a los hechos, para que no haya desvíos ni desvaríos en cuanto a la razón de ser de la celebración.

En la confección de los adornos y piezas instaladas en la Cinta Costera, para celebrar la Navidad, se incluyen figuras que poco o nada tienen que ver con la Navidad. Duendes, sirenas, ratones, y otros personajes de historietas, están de más. Lo que resultaría apropiado para otra ocasión deviene en esperpentos, cuando se les hace pasar por símbolos navideños. Podrán algunas ser muy bonitas, desde el punto de vista artístico, pero son inapropiadas y están fuera de tono. La Navidad tiene un centro: Cristo; al que acompaña un pueblo representado en los pastores y los reyes magos, junto a las celestiales figuras de los ángeles. De celebrarse, ha de ser así. Hacer otra cosa es trastocar su verdadero sentido.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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lunes, 19 de enero de 2009

Balboa y la cinta costera

2009-01-18
A tiro de piedra
Balboa y la cinta costera

La construcción de la llamada cinta costera avanza y toma forma poco a poco, para cambiar el paisaje de la bahía que baña su malecón con sus aguas. Es una obra envuelta en el vaivén político, cuyo valor y sentido son difíciles de apreciar ahora.

Acerca de los pormenores de su costo o diseño, casi nada tengo que decir, porque en este momento ni lo mucho ni lo poco se ha terminado de hablar. En lo que sí me arriesgo a alzar mi voz es en el nombre que debe llevar la obra, una vez terminada. Debe llamarse Vasco Núñez de Balboa, porque tenemos más de una razón para pedir que así sea. Al menos doy dos: Conservar el nombre de Balboa, porque de lo contrario se acabaría con la avenida costanera que ha identificado a la ciudad de Panamá por más de tres cuartos de siglo. Mantener el nombre de Balboa, porque estamos a 4 años de conmemorar los 500 años del descubrimiento del Mar del Sur por el personaje que lleva su nombre, y porque en 10 años más la Ciudad de Panamá celebrará su quinto centenario de fundación.

Que no nos perdamos en otros nombres o en regatearnos el de Balboa con arengas o frases de barricada, tales como: Balboa no descubrió nada, era un saqueador o ladrón, o cualquier otra parecida. Nuestra historia debe apreciarse, con lo bueno, lo malo y lo feo. Vasco Núñez de Balboa tiene, aún con sus errores, sus aciertos y méritos. Somos una nación que, al menos en lo étnico, no tiene una pureza de raza al cien por ciento. Somos mezcla de amerindios, europeos y negros. Eso somos, y ninguno puede excluirse, por más aborigen, blanco o negro que se crea.

Esa cinta costera que tanto nos hace polemizar es, a ojos vista, un ensanchamiento de la actual Avenida Balboa. No es algo nuevo o independiente. Y, así, como a ningún habanero o carioca se le ocurriría cambiar el nombre al Malecón de La Habana o al pase de Copacabana, así tampoco nosotros debemos privarnos de llamar a la vía costanera de la ciudad capital por su nombre: Avenida Balboa o Bulevar Balboa.

Ojalá que las autoridades nacionales y municipales presten atención a este detalle. Que nuestros urbanistas, que tanta preocupación y valioso aporte han demostrado ante la cinta costera, aunque en algunos aspectos los hayan ignorado, acojan y defiendan la idea de conservar el nombre de Balboa para esa obra. Bastante algunos le han robado a la ciudad en espacios y lugares públicos, sin contar con su conjunto arquitectónico, para que acaben de destruir una denominación que nos identifica como urbe costera.

Falta poco para que la obra concluya. Apenas unos meses más y se podrá ver. Cómo se llamará; aún no se sabe. Pero eso de nueva vialidad o cinta costera no cuenta con mi voto, porque el nombre es inapropiado y porque nos recordará, mientras usurpe el nombre de Balboa, todos los matices que le dan colorido a sus secretismos y sus escándalos.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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