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lunes, 14 de diciembre de 2009

Patrimonio cultural

2009-12-13
El Ojo del Profeta
Patrimonio cultural

A lo largo de la historia diferentes aspectos y situaciones de la humanidad han quedado plasmados en diversas obras de arte, que ayudan a conocer la vida de las naciones y los pueblos en determinado momento. Muchas de esas obras reposan en museos, al alcance de todo el que quiera verla o estudiarla, otras no, porque son “propiedad” de particulares, especialmente de personas con poder y dinero abundante.

Las principales obras y testimonios, como los manuscritos, deben pasar de las manos privadas a los museos, para que puedan ser apreciadas por el resto de los mortales. De manera especial las que se han obtenido de manera ilícita, producto del contrabando y el crimen. Poco aprovecha que estén en manos de un puñado de individuos, en vez de estar al alcance de la mayoría.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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jueves, 29 de octubre de 2009

Patrimonio nacional

2009-10-25
El Ojo del Profeta
Patrimonio nacional

Una nación necesita de su historia, símbolos y elementos culturales que le sean comunes y le den cohesión como colectividad. Sin ellos, la población se desarraiga y pierde todo valor y orgullo nacional, haciéndose dependiente de la cultura foránea.

En Panamá, nuestros símbolos y valores culturales resultan endebles, en algunos casos, y se van perdiendo poco a poco en el tiempo, por el poco aprecio que se llega a tener de ellos. Tal es el caso de la flor del Espíritu Santo, símbolo nacional, que es muy poco conocida por los panameños, a no ser las fotografías que en algún libro o revista ilustra alguna de sus páginas. De allí que la iniciativa gubernamental de preservarla, para evitar su extinción y para que la conozcan los nacionales, sea plausible y necesaria. Quiera Dios y así ocurra, para el bien de nuestra nacionalidad.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 29 de mayo de 2009

Patrimonio histórico y natural

2009-05-31
A tiro de piedra
Patrimonio histórico y natural

Panamá tiene un patrimonio natural e histórico muy rico, que es muy poco apreciado por los nacionales. Quizá por eso, algunos capitalistas ávidos de más dinero, lo depredan y destruyen sin piedad, sólo con el avieso fin de enriquecerse.

Conjuntos monumentales, sitios históricos, edificios, selvas, ríos y playas, sucumben ante la avaricia de los desalmados. Que traen progreso, nos dicen; pero lo que vemos es ruina, después de que pasan. Son como aquel guerrero del lejano Oriente, a quien se le atribuye la siguiente frase: “por donde pisa mi caballo, no crece la hierba”. Pero, al menos, Atila el huno era bárbaro, en una época de bárbaros; pero estos nuevos vándalos, no tienen excusa, porque se supone que viven en un mundo ahora civilizado.

Atroz es el daño que se inflige al Casco Antiguo, porque más de un bellaco quiere hacer millones, sin importarle un comino la historia ni la ley. Lo que supuestamente es el atractivo de su “negocio”, lo destruye indolentemente. ¡Vaya empresario! Lo mismo ocurre con los manglares adyacentes al Corredor Sur, refugio de aves y otros animales silvestres, que se destruye para levantar mansiones y construir un campo en el que algunos dispendiadores de fortuna, matarán el tiempo metiendo una pelotita en un hoyo.

Ni los adefesios que se erigen en Bella Vista, barrio asesinado arquitectónicamente, ni los palacetes que se construyen en el Casco Viejo disfrazados de estilo colonial, ni los campos de golf diseñados por famosos golfistas, son más bellos que las edificaciones originales o la naturaleza viva en el manglar. ¿Por qué destruir, cuando se puede conservar? ¿Acaso no les da el ingenio para armonizar lo histórico y lo natural, con el desarrollo de un negocio? Quizá haya que reenfocar la forma en que se llenará la caja registradora, con la plusvalía que puede generar la valorización futura y la conservación, pero ese intento bien puede redimir, con creces, el sacrificio inicial.

Frente a tanto abuso y aparente impunidad, la comunidad despierta; las voces se levantan; y las acciones civiles se multiplican. Autoridades y capitalistas depredadores están en la mira, y sus bellaquerías poco a poco son puestas al descubierto. Así como en un tiempo surgió la Asociación Panameña de Crédito, para detectar a los malapagas y proteger al empresario de los avivatos, también surgirá, y espero que muy pronto, una asociación que lleve un registro de los depredadores de nuestro patrimonio histórico y natural, para protegernos de ellos. Que se sepa quiénes son, y que esta información se comparta con el resto del mundo, dentro y fuera de nuestras fronteras.

La conservación y la protección de nuestros patrimonios natural, histórico y cultural es asunto de todos. Si asumimos esta tarea como un deber cívico, contribuiremos a salvaguardar la creación que Dios, con su poder, y el hombre, con su talento, han hecho para hacer la vida humana más agradable y bella.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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lunes, 19 de enero de 2009

Patrimonio nacional

2009-01-18
El Ojo del Profeta
Patrimonio nacional

La pérdida de nuestro patrimonio histórico y cultural es constante, a causa de traficantes locales e internacionales cuyo único fin es el lucro. Es gente sin conciencia ni respeto por nuestra nacionalidad, que encuentra en los compradores del patrimonio robado a cómplices de igual calaña. Es un delito deleznable ante la ley de los hombres, y un pecado abominable ante el mandato divino. Ni legal ni moralmente tiene justificación.

De igual forma, la merma en el patrimonio ético de la nación remece los cimientos de la estructura social. La utilización de los recursos del estado en provecho propio, el despilfarro, el emplanillamiento por vinculación partidista, el enriquecimiento ilícito y la desidia al ejercer la autoridad y el poder, son parte de un sistema de corrupción, que tiene como actores tanto al que ofrece como al que recibe.

Somos un pueblo que pierde sus valores morales y cívicos, a la misma velocidad que pierde sus bosques y el resto de sus riquezas naturales y culturales. En lo pequeño y en lo grande; en lo poco y en lo mucho, nos estamos matando. Urge volver la mirada y recuperar lo perdido; úrgenos valorar más el ser que el tener. Es el patrimonio nacional el que está en juego y de nosotros depende cuidarlo o no.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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miércoles, 16 de julio de 2008

Patrimonio ético

2008-07-06
Editorial
Patrimonio ético

La humanidad tiene un patrimonio ético, que a pesar de ser intangible, constituye una riqueza invaluable para el funcionamiento de la sociedad planetaria. Es en el aspecto ético donde se fundamenta la relación entre las personas y entre las naciones. Cuando falla lo ético, el resto también se resquebraja.

Ese patrimonio ético mantiene su vigencia a través del llamado control social, que lo ejerce la comunidad, las instituciones sociales y la sociedad civil organizada. La Iglesia, como institución, participa activamente en la protección del patrimonio ético, por su propia naturaleza institucional y por la misión que el corresponde por mandato divino, de anunciar la salvación a todos los hombres.

Por eso, el reciente comunicado de los Señores Obispos, reunidos en Conferencia Episcopal, más que un llamado de la jerarquía eclesiástica, es el cumplimiento de su deber pastoral de iluminar la vida de la sociedad desde el Evangelio. Esa palabra iluminadora de nuestros pastores busca, en todo momento, el bien espiritual, y a partir de allí el bienestar social, de todos los hombres y mujeres que compartimos este terruño.

Nuestra sociedad panameña, como parte de la comunidad global, no escapa a los riesgos y amenazas del deterioro moral y ético. De allí que cada palabra que pueda dar luces para su conservación, se convierte en piedra fundamental para el sostenimiento de la columna que sostiene los valores y principios más preciados que nos hacen, en todo momento, vivir en la dignidad y la libertad que corresponde a los hijos de Dios.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 25 de enero de 2008

Patrimonio Histórico

2008-01-20
El Ojo del Profeta
Patrimonio Histórico

El trabajo que realiza el Patronato de Panamá Viejo es encomiable y, a través de los años, ha dado un gran aporte en la recuperación del conjunto monumental del área, y parte de la historia precolombina y colonial que guarda el sitio.

Nuestro país, con un patrimonio histórico poco conocido para su propia población, poco ha aprovechado ese legado y, en muchos casos, se pierde por el saqueo, el tráfico, y el descuido. Es una tarea inconclusa, que necesitamos completar con urgencia.

Iniciativas como la del Patronato de Panamá Viejo hacen falta en el resto de las provincias y sitios históricos. Conservar la memoria histórica es vital para nuestra nación, porque eso nos ayuda a mantener nuestra identidad y a compartirla con el resto de la comunidad internacional.

Ojalá que pronto veámos florecer otras iniciativas similares, para el engrandecimiento de nuestro bagaje histórico y nuestra identidad como pueblo y nación.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 24 de agosto de 2007

El Muelle Fiscal

2007-08-26
A tiro de piedra
El Muelle Fiscal

El ejercicio de recuperar el valor del Casco Antiguo incluye la restauración o traslado del Muelle Fiscal, para que continúe prestando el servicio de atraque a las naves de cabotaje. Aún está por decidir si la estructura se queda en el sitio actual o si se traslada hacia el antiguo Muelle Inglés, aunque se nota una inclinación hacia el cambio de lugar.

Soy de opinión que el muelle puede trasladarse hacia las cercanías del Mercado del Marisco, pero que debe conservarse la estructura actual y someterla a un proceso de restauración, para albergar en ella a artesanos, artistas populares, e instalar algunos cafés y un balcón al extremo que sirva de mirador para los visitantes. De hacerse así, el muelle sería un complemento para la plaza que se construirá en el lote que ocupaba el Mercado Público.

La zona del Casco Antiguo está llena de historias y sus edificios, calles y rincones son piezas que dan testimonio de los acontecimientos ocurridos en ella. Por eso es importante conservar las estructuras y espacios del área, como el Muelle Fiscal. No hay razón para destruirlo. El uso del muelle puede cambiar, pero jamás debe permitirse su destrucción. Eso sería un atentado contra nuestra historia y nuestro patrimonio cultural.

Panamá y su bahía pueden ser un sitio de ensueño, una vez saneada de la contaminación y concluidas las obras de la Cinta Costera y la construcción del nuevo Muelle Fiscal. Conservar y restaurar la actual estructura del muelle es obligante, si queremos preservar el conjunto arquitectónico de lo que ha sido y es nuestra ciudad capital. El Casco Antiguo sin su muelle centenario, sería como París sin la Torre Eiffel, o México sin su Angel, o Quito sin su Panecillo. Quedaríamos como Nueva York sin las Torres Gemelas, destruidas por unos terroristas en 2001. ¿Quiénes serían los terroristas que destruirían nuestro Muelle Fiscal?

Ojalá el emprendedor Alcalde que tenemos en este momento, y la pujante Alianza Pro Ciudad, que se ha constituido en estandarte conservacionista de nuestra urbe, aúnen esfuerzos para que nuestro Muelle Fiscal se conserve y continúe siendo un monumento emblemático de nuestro Casco Antiguo y de nuestra encantadora bahía.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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lunes, 23 de julio de 2007

Oleoducto tabogano

2007-07-22
A tiro de piedra
Oleoducto tabogano

Taboga es una isla plagada de historia y leyendas que poco hemos sabido aprovechar en esta época. Desde las eras precolombina, la colonial con el periodo de la conquista, del ferrocarril ligado a las minas de oro de California, la construcción del Canal francés y el estadounidense, y la sociedad panameña de la primera mitad del siglo XX existen hechos y situaciones que han dejado profunda huella en la Isla de las Flores.

Me siento atraído por Taboga, tanto por su historia como por los lazos sentimentales que me ligan a ella por la línea materna de mi madre, cuyos antepasados, a mediados del siglo XIX, forjaron lazos familiares entre inmigrantes venezolanos y nativos de la isla. También, entrañables amigos del barrio, cuya familia era oriunda de allá, me hicieron disfrutarla y apreciarla aún más entre constantes viajes de aventuras juveniles de los que guardo gratos y hermosos recuerdos.

Hace poco leí sobre un proyecto de oleoducto que parte desde el Atlántico, en Portobelo, donde, paradójicamente, está mi otra parte del linaje maternal, que se remonta al final del periodo colonial panameño. El proyectado oleoducto saldría desde María Chiquita hacia el Pacífico, adentrándose en el mar y terminando su ruta en Taboga, sobre cuyo sector noroeste se plantaría una granja de tanques de almacenamiento que servirían para el trasiego de petróleo.

Soy partidario del progreso, pero primero de la naturaleza. Toda obra humana que afecte el ambiente debe procurar hacer el menor daño posible y aumentar al máximo las medidas para mitigarlo. Un oleoducto como el Portobelo - Taboga trae mucho riesgo en ambas zonas. El valor turístico de esas áreas disminuiría dramáticamente, y el beneficio per cápita de sus habitantes sería mucho menor que si el desarrollo de ambos pueblos se fundamentara en el turismo; todo como consecuencia de un tipo de actividad contaminante, y que emplea mano de obra calificada que excluye a personas por razón de formación, edad, y oficio ancestral.

Los promotores del oleoducto y las autoridades competentes deben abocarse a encontrar otra ruta u otra opción que no sean Portobelo y Taboga. Si es obra humana, todo es posible. Más que las utilidades de la empresa, los puestos de trabajo que pueda dar, y el progreso de Panamá como centro de aprovisionamiento y trasiego de combustible, está el destino de nuestro patrimonio natural. Ambas regiones tienen un futuro más halagador, sustentable y sostenible con el turismo. Sopesemos ambas actividades, y decidamos lo mejor para la naturaleza y para nuestra nación.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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