Mostrando entradas con la etiqueta niñez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta niñez. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de julio de 2008

Sin respeto, perdemos

2008-07-20
Editorial
Sin respeto, perdemos

A menudo escuchamos la queja de la falta de educación en el hogar, para formar a la niñez y la juventud en el respeto y el deber hacia sí mismos y los demás. Sin embargo, poco reconocemos que el modelo y el ejemplo deben venir, también, de la misma sociedad.

El reciente caso de una alumna de primer grado, a quien le fue encontrado un alijo de marihuana en su mochila escolar, nos conmueve y nos indigna, porque es el más claro acto de la falta de respeto de los mayores hacia los menores. ¿Quién escondió el perverso cargamento en la bolsa de una niña de 7 años? Su aviesa intención es una acción deleznable y ruin.

Nuestra sociedad, tan propensa a caer en la trampa de la “superación de tabúes”, que le tiende una corriente que busca la descomposición moral, es incapaz de distinguir, a plenitud, que los va-lores y los principios morales no son tabúes, sino lo que garantiza su propia supervivencia. Si caen los valores y los principios, todo lo demás caerá.

La aspiración de toda persona es ser feliz, y la felicidad se encuentra en hacer la voluntad de Dios, que quiere que todos los hombres se salven. Volvamos la mirada hacia el camino de la fe y las buenas costumbres, para que nuestra vida sea respetuosa de nuestra propia vida y de la ajena, en todo los sentido.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

Ir a Panorama Católico Edición Digital

lunes, 16 de julio de 2007

La niñez, esperanza del país

2007-07-15
El Ojo del Profeta
La niñez, esperanza del país

Nos dice el Evangelio que para entrar en el Reino de los Cielos tenemos que hacernos como niños, imitando su humildad, su capacidad de amar, de confiar, de olvidar la ofensa y el daño, y de agacharse para entrar por la puerta estrecha.

La niñez del país sufre la falta de amor, de realización dentro de un hogar completo, de estímulo para asumir los valores y principios morales, éticos y cívicos que le permita alcanzar la meta espiritual y ciudadana en concordancia con la fe y la razón, además del conocimiento de Dios y de la ciencia y la tecnología que le ayuden a edificar la sociedad y transformar el mundo.

En términos de consecuencias, es carencia individual y colectiva, se traduce en pobreza, desnutrición, hogar disfuncional, ambiente de vivienda insano, pobre educación, y empleo malamente remunerado o inalcanzable.

Si queremos que la niñez realmente sea nuestra esperanza como país, aboquémonos a darle lo que necesita para su realización integral como persona humana, libre de las mezquindades ideológicas y sectarias que afloran en algunos sectores que intentan arrogarse el derecho de imponer lo suyo sobre el resto de sus compatriotas.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

Ir a Panorama Católico Edición Digital