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miércoles, 23 de julio de 2008

Sin respeto, perdemos

2008-07-20
Editorial
Sin respeto, perdemos

A menudo escuchamos la queja de la falta de educación en el hogar, para formar a la niñez y la juventud en el respeto y el deber hacia sí mismos y los demás. Sin embargo, poco reconocemos que el modelo y el ejemplo deben venir, también, de la misma sociedad.

El reciente caso de una alumna de primer grado, a quien le fue encontrado un alijo de marihuana en su mochila escolar, nos conmueve y nos indigna, porque es el más claro acto de la falta de respeto de los mayores hacia los menores. ¿Quién escondió el perverso cargamento en la bolsa de una niña de 7 años? Su aviesa intención es una acción deleznable y ruin.

Nuestra sociedad, tan propensa a caer en la trampa de la “superación de tabúes”, que le tiende una corriente que busca la descomposición moral, es incapaz de distinguir, a plenitud, que los va-lores y los principios morales no son tabúes, sino lo que garantiza su propia supervivencia. Si caen los valores y los principios, todo lo demás caerá.

La aspiración de toda persona es ser feliz, y la felicidad se encuentra en hacer la voluntad de Dios, que quiere que todos los hombres se salven. Volvamos la mirada hacia el camino de la fe y las buenas costumbres, para que nuestra vida sea respetuosa de nuestra propia vida y de la ajena, en todo los sentido.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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miércoles, 16 de julio de 2008

Experimentar con drogas es insano

2008-07-13
El Ojo del Profeta
Experimentar con drogas es insano

El reciente descubrimiento de un cultivo de marihuana en un apartamento de un barrio de clase media de la capital, es la muestra de un mal que amenaza y corroe a nuestra juventud en todos los estratos. La aventura, el dinero fácil y la posesión de bienes empuja a algunos jóvenes a liarse con el mundo de la droga.

Recorrer ese tortuoso camino, ya sea por enriquecerse o consumirla, es un experimento insano que traerá, tarde o temprano, una amarga consecuencia y un daño irreparable para el cuerpo y el alma del que transita por esos derroteros.

Que el triste suceso de estas dos vidas jóvenes, ya laceradas por un experimento que les ha costado caro, sirva de lección para otros que aún no han caído en ese hoyo o en la mano de la ley. La juventud necesita con urgencia modelos de valores y de virtud, que le lleven a apreciar más el ser que el tener, y, tristemente, nuestra sociedad todavía es incapaz de ofrecerlos de manera eficaz.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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