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lunes, 7 de diciembre de 2009

Personas con discapacidad

2009-11-29
Editorial
Personas con discapacidad

Dios nos ha creado iguales en dignidad y la ley de los hombres declara que todo ser humano tiene igualdad en derecho, ninguno, pues, es más ni menos que su semejante, ante Dios y ante los hombres. Ninguna persona, por tanto, debe ser traída a menos o ser privilegiada, por condición de sexo, raza, religión, cultura, recurso económico, o posición ideológica o política.

Las personas con discapacidad, sin embargo, luchan denodadamente por el reconocimiento de su dignidad y sus derechos. A pesar que han ganado algunos espacios, todavía queda mucho por hacer, especialmente en el campo de la formación cívica del resto de la sociedad. Más que la actitud de humanidad frente a ellas, se trata de la propia conciencia, que nos mueve a tratar al semejante como nos gustaría que nos trataran a nosotros mismos.

Por eso conmueve tanta indolencia, cuando nuestras vías públicas, instalaciones de centros comerciales, edificios y lugares públicos carecen de los medios adecuados para el desplazamiento y uso de las personas con discapacidad. Duele aún más, cuando algunos, saludables y en pleno goce de su capacidad física, se apropian de los estacionamientos, sanitarios, y otros sitios reservados para las personas con discapacidad.

Al dedicarse el día 3 de diciembre próximo a las personas con discapacidad, urgimos a la sociedad entera a reflexionar acerca de lo que el resto de la población hace con respecto a aquellas. Más que a las personas discapacitadas, es a nosotros mismos a quienes nos servirá interiorizar esta situación, para procurar construir un ambiente solidario y más humano.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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martes, 7 de julio de 2009

Cooperativismo

2009-07-04
Editorial
Cooperativismo

La vida colectiva es propia del ser humano, por la naturaleza gregaria que le es intrínseca. Es en la colectividad que la persona humana se realiza. Familia, vecindario, ciudad o país, son elementos que componen la sociedad y le dan sentido, seguridad, y capacidad de progreso.

En un mundo que tiene como elemento organizativo a la economía, la necesidad de unirse para alcanzar el bienestar en ese campo es fundamental. Sin embargo, no toda la población tiene la oportunidad de generar riqueza y disfrutar, plenamente, de lo que produce su trabajo. Frente a limitaciones como esta, el cooperativismo es una vía legítima e idónea, para que el ser humano, en la ayuda mutua, pueda superar las barreras de la marginación económica.

Panamá tiene la característica de mostrar riqueza y opulencia en algunos sectores, y pobreza y pauperización en otros. Cuatro de cada diez panameños son pobres, y gran parte de ellos lo son en grado extremo. Nuestra sociedad tiene los recursos para superar esta situación, pero están mal distribuidos. Trabajo, educación, salud y vivienda, por mencionar algunos, son derechos que malamente llegan a nuestra población pobre, y, en algunos casos, ni siquiera la alcanzan. Razón de más para tomar decisiones urgentes.

Hemos inaugurado un nuevo periodo de gobierno, con promesas de cambio y expectativas grandes. Si se lo propone, el nuevo gobierno puede hacer del cooperativismo su carro de batalla contra la extrema pobreza. Es, quizá, la vía más apropiada, por la que se le reconoce a la población necesitada su ansía de progresar, su trabajo, y su deseo de superación, libre de la hipoteca que constituye la dádiva política, y que empeña eternamente, con gravosos intereses, la libertad de conciencia, la dignidad, y la voluntad de quien sucumbe ante la usura moral electorera, cuyas armas son el populismo y el paternalismo de estado.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 22 de mayo de 2009

Integración humana

2009-05-24
El Ojo del Profeta
Integración humana

Aunque en lo humano somos iguales en derechos y dignidad, las barreras culturales, sociales y físicas imponen diferencias, que crean un ambiente de diversidad entre la población del planeta. La forma en que se asuma esa diversidad, y se acorten las distancias impuestas por aquellos obstáculos, es determinante para la integración de todas las personas en el desenvolvimiento cotidiano de la sociedad.

El encuentro latinoamericano de indígenas con discapacidad visual es una muestra de ello. La población indígena, que sufre la marginación social y cultural, en carne viva, ya de por sí está en desventaja. Si a ello le sumamos la discapacidad física, como el caso de los no videntes, nos da el resultado de un empeoramiento grave. Sin embargo, el crecimiento espiritual y la solidaridad humana de las personas, pueden derribar esas barreras y construir una sociedad más integrada. Es en este campo que se ha de trabajar con tesón, aunque la corriente actual del mundo sea destruir la fe.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 28 de noviembre de 2008

Solidaridad fraterna

2008-11-30
Editorial
Solidaridad fraterna

Los desastres naturales ocurridos en las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí conmueven por la cantidad de personas pobres que han perdido sus posesiones, y que quedan en la más absoluta ruina. Para ellos, en este momento, el socorro de sus compatriotas es la única forma de mitigar la pérdida sufrida.

Duele, aún más, la muerte de aquellos que las corrientes y las ríadas arrancaron del lado de sus familiares. Su sitio quedará vacío, sin que pueda ser llenado por alguien más. Un bien perdido se repone; una vida, no. Por eso es importante, también, la asistencia a los que han quedado desprovistos del familiar que era responsable por su sustento; y esto va más allá de la asistencia momentánea que sucede a toda tragedia.

Como cristianos, igualmente, debemos ver toda esta situación desde la perspectiva del amor. Nuestra solidaridad, más que un gesto humanitario, debe surgir de la fraternidad; es decir: mirar al prójimo como a un hermano; un hermano en la fe y un hermano en la humanidad que compartimos, en la patria que nos acoge, y en la sociedad que nos encultura.

Que esta conmovedora actualidad nos mueva, también, a ser solidarios en otros aspectos como deponer la violencia, el gesto amenazante, el individualismo, y todo aquello que nos lleva a alejarnos del otro, a odiarlo, o a desearle el mal. Nos hace falta el amor que nos hermane, para construir un mundo más humano; y sólo con la conversión personal podremos lograr el cambio hacia una sociedad más justa y fraterna.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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