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lunes, 23 de marzo de 2009

El debate y los medios

2009-03-22
Editorial
El debate y los medios

La realización del debate entre las dos candidaturas presidenciales con mayor opción de triunfo, hace unos días, es un esfuerzo plausible que debe ser valorado en la dimensión de procurar llevarle al votante las propuestas electorales, de viva voz de los candidatos. Sin embargo, algunos aspectos deben ser mejorados, y el posterior seguimiento por parte de los medios de comunicación, saneado de toda manipulación y pesquisa superflua.

El déficit en el desarrollo de las propuestas, durante la sesión, tuvo que ver, principalmente, con la habilidad y la voluntad de los candidatos de ceñirse a ese propósito, y con la capacidad de brevedad y concisión por parte de quienes formulaban las preguntas. Otro factor que incidió en el resultado del debate, al menos en su presentación al público, fue el modelo que se escogió para adaptar el programa al formato de la televisión.

No debe perderse de vista, tampoco, ni traerse a menos, la opinión que el ciudadano se formó sobre el debate. Las críticas deben considerarse para futuros programas, y la percepción del público debe tomarse muy en cuenta para corregir los errores. Si el debate deja de cumplir el cometido de informar a los votantes, de manera eficaz, de las propuestas y el plan de gobierno de los candidatos, flaco favor le hará a la democracia y a las organizaciones que se inmiscuyen en esta empresa.

Hacemos votos por que, al menos, se dé un segundo debate entre los candidatos a la presidencia de la república, pero subsanando las fallas y procurando centrarse en lo esencial: las propuestas. Y en esto deben poner todo su empeño los propios candidatos, los medios de comunicación que lo auspicien, y los organizadores, con el firme propósito de alcanzar el cometido del debate y de deponer todo gesto amenazante, toda provocación, y todo acto que busque el camino electorero en detrimento de la altura que debe mantener quien aspira a la máxima magistratura de la nación.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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lunes, 16 de marzo de 2009

Sin pepitas ni alcahuetería

2009-03-15
A tiro de piedra
Sin pepitas ni alcahuetería

Hay un programa de televisión recién estrenado que resulta tonto y chabacano, embrutece, y deja mucho que desear de sus productores y conductores. Bajo el sugestivo título “Sin pepitas en la lengua”, pretende justificar las sandeces y tonterías que salen de la boca de sus presentadores.

Uno de sus animadores se ha paseado ya por varios programas televisivos, sin pegarle a una. El tipo es un fiasco; comenzó comiéndose un mango y no da pie con bola. Pareciera que lo mantienen en pantalla por causas ajenas al profesionalismo. Ahora en este nuevo programa, y su contenido idiota, flaco favor le hacen al comunicador en cuestión. El espacio es una pieza más del mamotreto mediocre que constituye la oferta televisiva. Salvo algunas excepciones, la pantalla chica de las televisoras locales es un adefesio y una vergüenza para el mundo de la televisión.

Por esas casualidades de la vida me topé con el “programa” el viernes pasado. El tema: el sexo cogido a relajo. Poco aporta y poco conocimiento del tema demuestran los presentadores. Las cosas que dicen se les ocurren a cualquier adolescente; pero al menos a estos se le dispensan, porque están en una etapa en la que neuronas y hormonas enloquecen y afectan su organismo y su conducta. Sin embargo, los animadores de marras ya están bastante pasaditos de años juveniles y las locuras propias de la primera juventud.

Basta ver los recursos que se gasta la producción de la empresa televisora. Hasta han creado una página en el “facebook”, para aprovechar esa comunidad virtual y llegarle a nuestros muchachos y muchachas con sus comentarios chabacanos y carentes de toda seriedad. Me imagino que después vendrá el cobro por los “chats”, y de esa manera saldrá el dinero para pagar el adefesio de programa que se han inventado. ¿Dónde está la responsabilidad social empresarial de Medcom? Ojalá los señores Eleta Almarán y González Revilla, a quienes tengo por caballeros, vean la chabacanería que le han colado en la pantalla, y que, de una u otra forma, influirá en sus nietos, en los de sus amigos, en los hijos de sus empleados, y en otros chicos y chicas contemporáneos de esos jóvenes seres queridos que ellos también tienen.

El programa no vale un céntimo; y lo digo como profesional de la comunicación social. Es basura mediática. Si tuviera buen ingenio, aunque lo reprobara, al menos le reconocería la creatividad y el profesionalismo. Más que en el sentido de la ética mi crítica está dirigida a su calidad como producto televisivo. ¡No vale un maní! Y que no me venga alguno con el cuento que por ser católico soy mojigato o tengo mentalidad del medioevo. ¡De eso ni un pelo! No en vano me pasé buena parte de mi juventud recorriendo el barrio santanero y frecuentando el ambiente chorrillero. En esos sitios pude ver lo bueno, lo malo y lo feo, y vivir algunas experiencias atractivas para una vida joven; libre quedé, eso sí, y a Dios gracias, de la droga y el homosexualismo.

Insisto: el programa es un fraude y deben sacarlo del aire por malo. Al menos, yo, no seré alcahuete de esa bazofia.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 9 de enero de 2009

Muertos a bala

2009-01-11
A tiro de piedra
Muertos a bala

El informe de la mayor causa de muerte violenta entre los panameños, el año pasado, da cuenta de la que ocupa el primer lugar: el asesinato con arma de fuego. Mucho más que los accidentes de tránsito. Mal augurio éste para la sociedad.

Somos una comunidad agresiva, porque hemos creado un ambiente agresivo. Es esa agresividad la que nos lleva a la violencia, dentro de la que estamos superando límites en todos los órdenes, tales como: aprecio por la vida humana y animal, respeto por los mayores y los menores, reglas de urbanidad, valores morales, civismo, virtudes. Todo se pisotea y se trae a menos, por una parte de la población cuya escala de valores es contraria a la del resto; una chusma que cuando se manifiesta en turbamulta, grande o pequeña, daña y destruye sin miramientos.

La televisión, en primer lugar, y el resto de los medios, después, avivan la agresividad y pasan a formar parte del mecanismo de la violencia. Escudándose en una libertad de información mal entendida, se niegan a reconocer que pueden ser parte del problema o de la solución. Recurren a argumentos extremos, en los que, normalmente, se contrapone la libertad de expresión frente a un supuesto coartador de ella. Frases trilladas como: por qué matar al mensajero; la sociedad es la violenta y no el medio; no quieren que hablemos de lo malo; frases como éstas son la excusa para dejar de hacer algo positivo y más provechoso.

Algunas medidas que se podrían tomar, a nivel de medios, sería darle menos prominencia a las noticias de muerte violenta. Es innecesario que la televisión, por ejemplo, nos pase 20 ó 30 minutos de esos hechos en sus noticieros estelares, cuando en 5 ó 7 se podría hacer. Lo misma vale para la radio y los impresos. Si le damos menos prominencia, el público podría dedicar más atención a otros temas. Igual podría hacerse con la condena hacia los gobiernos y las autoridades, variando el enfoque hacia la crítica y la censura más pensada y formativa. Algunos medios hasta parecen ser un partido político que toma parte, en vez de guardar su imparcialidad en el tratamiento noticioso de la información. Para tomar posición están los espacios de opinión.

Nos urge crear modelos a imitar, en todo el aparato cultural de la sociedad. Salvo una que otra figura deportiva o artística, cantante por lo general, el resto poco o nada se destaca. Menos aún en los barrios pobres y marginales, donde el respeto se confunde con el temor, y la admiración de los más pequeños se enfoca en el maleante o el pillo que está en boca de los vecinos y que, cual relevante personaje, los medios destacan con filmes y fotografías.

Vivimos, lamentablemente, en una sociedad que ve ensalzada la violencia en las películas, los programas de televisión, la letra de las canciones, y los hechos cotidianos. Puede más el más fuerte; se impone más quien tiene la mayor capacidad de hacer daño; se aspira a ser temido, para que nadie se meta con uno. Si el otro tiene un cuchillo, yo debo tener un machete; si el otro tiene un revólver, yo debo tener una pistola; si el otro tiene pistola, a mí me toca una ametralladora; y si viene uno con esta última, me consigo una granada. Esa es la mentalidad que impera en el mecanismo de la violencia, y la causa de tanta muerte por bala.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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miércoles, 14 de mayo de 2008

Comunicaciones sociales

2008-05-04
A tiro de piedra
Comunicaciones sociales

Cada año la Iglesia nos invita a reflexionar acerca de los medios de comunicación social y su incidencia en la vida colectiva, a través de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, invitando a los propietarios, directores, trabajadores y usuarios de aquellos a examinar la tarea que realizan y el aporte que se hace para el progreso y la edificación de la sociedad.

Hoy, más que nunca, los medios de comunicación marcan el rumbo de la comunidad humana en pensamiento, modelos, comportamiento y selección de la agenda temática. Son, pues, una institución que forma parte insustituible de la civilización contemporánea: sin ellos, el mundo devendría en caos. Por tal razón, el usuario necesita mantener un escrutinio permanente y una lectura crítica de los medios, para determinar si el mensaje recibido es provechoso o dañoso para sí mismo y los suyos.

En la actualidad la información sufre una transformación esencial; la noticia es reemplazada por el espectáculo, y lo trascendente por lo superficial. Ahora se exalta el morbo y la violencia, en detrimento de aquellos valores que la sociedad aún tiene por buenos. Se busca lo espectacular y lo llamativo, sin escatimar en recursos, esfuerzo y consecuencia. Estamos en la era en que muchas noticias son fabricadas; ya el hecho no surge espontáneamente, sino que se provoca y se induce.

Otro fenómeno informativo que experimentamos es el desarrollo de la Internet como medio de comunicación, a la que se suma la telefonía celular, y que introduce formas de comunicación y de expresión que transforman la cultura e influencian el comportamiento humano. Un mundo interconectado está, en teoría, más informado; pero, también, es un mundo vulnerable porque no hay límite en el contenido de los mensajes, lo que plantea un problema ético en cuanto a la veracidad, la fiabilidad y la finalidad que persigue cada hecho o situación que es difundido por esos canales.

La sociedad tendrá que actuar de manera propositiva frente a la realidad mediática actual. La educación es pieza importante dentro del reto que representan las comunicaciones sociales de este siglo; el estudio de la materia y su comprensión debe extenderse a toda la población a través de la escuela, para crear una mayor conciencia en cuanto a su alcance, influencia y el control social que puede ejercer el usuario. El desafío está ahí, y tarde o temprano tenemos que asumirlo.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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El Compromiso de los Comunicadores

2008-05-04
El Ojo del Profeta
El Compromiso de los Comunicadores

Comunicar y difundir información es una actividad que reclama un alto grado de compromiso por parte de quien la ejerce. No basta transmitir el hecho en sí, sino hacerlo con un profundo sentido ético fundamentado en particulares valores que dan sentido a la búsqueda del bien común y la edificación de la sociedad, al ejercer el noble oficio de hacer comunicación.

Divulgar aquello que realmente importa, no por lo espectacular que sea, sino por lo que representa para el progreso y el cambio de conducta de la población. Toda información presentada en la noticia y el arte comunicativo, debe procurar el crecimiento y el desarrollo de la conciencia y el espíritu. Lo que no llena ese cometido, malamente puede llamarse comunicación social.

La Iglesia celebra este domingo la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, bajo el lema “Los medios: red de comunicación, comunión y cooperación”; jornada que busca despertar el interés sobre el verdadero propósito de los medios, pero, sobre todo, mover a quienes los poseen y trabajan en ellos, a realizar una labor liberadora en pos de un mundo mejor y más humano, capaz de descubrir su dignidad y vocación como creación de Dios.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 25 de enero de 2008

Un santo para los periodistas

2008-01-20
A tiro de piedra
Un santo para los periodistas

El día 24 de enero es la fiesta patronal de los periodistas y escritores católicos, bajo el patronazgo de san Francisco de Sales. Desde hace años se hacen esfuerzos para atraer a los periodistas y escritores , y, en esa fecha, el Santo Padre suele dar a conocer su mensaje para las Jornadas de las Comunicaciones Sociales.

Hace 18 años convoqué a un grupo de periodistas, para fundar la asociación de periodistas católicos, y el éxito fue tal que logramos incorporar a los comunicadores católicos de la radio, la televisión y el video. En casi toda la década de 1990 la Asociación Católica Nacional de Comunicadores (ACNAC) estuvo muy activa. Había entusiasmo, compromiso y militancia. Éramos noticia y, a menudo, nuestro parecer era consultado por personas y medios de comunicación en el campo que nos atañe.

Tras varios años, la presencia de los comunicadores católicos, especialmente los periodistas, es casi imperceptible y necesita una renovación. Mucho es lo que tenemos que decir en la actualidad, para orientar a la población en cuanto a la lectura y la crítica hacia los medios de comunicación. Se necesita una voz que, a partir de la reflexión, guíe y hable en nombre de aquellos que no tienen voz. Necesitamos periodistas católicos comprometidos con la fe y la tarea evangelizadora. Necesitamos recuperar el entusiasmo. Necesitamos tomar el ejemplo de san Francisco de Sales, en su labor incansable de anunciar la Buena Noticia a todas las gentes.

Aquel grupo de hombres y mujeres, periodistas jóvenes en aquel tiempo, podría volver, desde la madurez, a levantar la bandera que inspire a los jóvenes periodistas y escritores católicos a continuar la tarea de crear espacios y hacer sentir la voz de los cristianos que nos desempeñamos en el ambiente de la comunicación social.

La vida inspiradora de san Francisco de Sales está allí, abierta para nosotros, en espera de que alguno de nosotros la desempolve y la muestre al resto. Lo que él anunciaba es noticia actual. Así como antes un número plural fue inspirado para congregarse como periodistas y comunicadores católicos, hoy es posible. Vi suscitarse matrimonios, bautizos, y carismas especiales entre los comunicadores que participaban entusiasmado de las celebraciones. El Adviento, la Navidad, la Cuaresma, la Pascua, eran ocasiones para reunirnos, conocer más sobre la fe, ponerla en práctica, y compartirla entre nosotros y con nuestros familiares y amigos cercanos. Todo eso produjo fruto. Hoy alguien debe salir a sembrar, para que la semilla caiga alguna a la orilla del camino, otra entre las piedras y los espinos, y otra más en tierra buena. Que san Francisco de Sales, el santo para los periodistas y escritores católicos, nos haga el milagro intercediendo por nosotros ante Cristo Jesús.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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martes, 26 de junio de 2007

Los Medios si tienen responsabilidad

2007-06-24
Editorial
Los Medios si tienen responsabilidad

A raíz de la homilía del Señor Arzobispo José Dimas Cedeño el domingo, durante la celebración de la Cita Eucarística, algunos periodistas, columnistas, comentaristas, y voceros de medios de comunicación han dicho que los medios no inventan la realidad ni los periodistas la noticia. Es cierto, no las inventamos; pero sí las seleccionamos y le damos mayor o menor prominencia, según los intereses del medio.

El Señor Arzobispo, además de señalar esa situación, también exhortó y animó a los medios a usar la capacidad técnica y la pericia que poseen, para contribuir con la edificación de la sociedad y la recuperación de los valores morales. Nunca dijo que inventan la violencia, ni que son los causantes de ella. Sí dijo que son parte de la situación, por su influencia, y que pueden ayudar a agravar o a superar ese clima de violencia. Sin embargo, en esa discrecionalidad y selectividad que ejerce el medio, se ha destacado y mencionado más la denuncia del Arzobispo que la voz de esperanza que les da.

Si algo queda demostrado en esta oportunidad es, precisamente, el poder que tienen los medios de comunicación social de seleccionar aquella parte de los hechos que consideran importante, obviando aquella otra que, en su criterio editorial o empresarial, piensan que es irrelevante para su público. La violencia en los medios es real; basta con contar las explosiones, los tiros, los insultos, los golpes, los heridos, y los muertos que cada día muestran los programas y las noticias. A esa violencia está expuesto el público a cada instante. ¿Vale la pena, o no, hacer algo al respecto?

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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