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lunes, 16 de marzo de 2009

Donantes millonarios

2009-03-15
Editorial
Donantes millonarios

El aporte incontrolado de las donaciones para las campañas electorales de los partidos políticos es un elemento que provoca mucha discusión y polémica. En algunos casos la crítica y el cuestionamiento son originados por razones, también, “políticas”; en otros, no. De una u otra manera, el hecho pone de manifiesto el nivel de cultura política de quienes toman partido e, igualmente, de nuestro propio pueblo.

Las declaraciones de un personaje que se enriqueció rápidamente, con prácticas financieras ilícitas, y hoy preso en Colombia, son graves y reclaman la actuación decidida de las autoridades electorales y judiciales. No pueden pasarse por alto: ni para dejar la espina de la duda clavada en la mente de la población, ni para favorecer, o dejar de hacerlo, a figuras políticas o funcionarios locales.

Casi hasta la saciedad hemos denunciado el derroche millonario que se hace en las campañas electorales. En más de una ocasión hemos pedido que se exija hacer pública la lista de los donantes de los partidos, y el monto recaudado en su gestión de consecución de fondos. Hoy, más que nunca, es imperante hacerlo; tanto por el bien del régimen democrático como de la actividad política partidista.

Resulta vital que en la próxima reforma del Código Electoral se ponga límite a la recolección de fondos por donaciones, se publique la lista de donantes por partido, y se establezca una cifra tope al monto que una persona o empresa pueda donarle a un partido o candidato. Estas son reglas elementales, que de no cumplirse acabarán con la confianza y la credibilidad del sistema electoral y del régimen de partidos.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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martes, 3 de febrero de 2009

Nuestro modelo democrático

2009-02-01
A tiro de piedra
Nuestro modelo democrático

La polarización del torneo electoral es una práctica peligrosa para el sistema democrático, porque impide que las minorías electorales puedan tener representación en los órganos de gobierno. Y digo polarización, porque la cuestión dista mucho de ser bipartidismo.

Cuando en una sociedad democrática las opciones electorales se polarizan, sin que haya visos de revertir la situación en la próxima elección, sobrevienen amenazas para la democracia. De repetirse la polarización, o caer en el bipartidismo, el primer síntoma es el desinterés en el sufragio, cuya primera manifestación será el abstencionismo. Luego sobreviene la apatía hacia los asuntos públicos y la gestión de gobierno, lo que crea una mentalidad del “da lo mismo quien suba al poder”. El tercer elemento, y el más peligroso de todos, es que surja un líder “libre de atavismos partidistas” que prometa cambiar las cosas, pero que al final buscará, por todos los medios, perpetuarse en el poder. Ya lo vimos con Fujimori, y lo vemos con Morales, Chávez y Correa.

Nuestra realidad electoral presenta un escenario polarizado; a tal punto que no existe otra opción posible. En esta vuelta, la llamada “tercera fuerza” está ausente. Si contamos las 7 elecciones generales, desde 1964 a la fecha, vemos que 4 de 3 tienen un denominador común: la marcada polarización. Para gente como yo, que empezamos a votar en los años ochenta, el factor concomitante es: derrotar al PRD. ¿Hasta cuándo?

En la actual coyuntura, fácilmente vemos que existe un partido fuerte, el PRD, y una legión de partidos que tienen que unirse para derrotarlo. En esta oportunidad esa alianza es desproporcionada, en número de partidos de oposición, para enfrentar al grupo oficialista. Es una alianza fuerte en los números, pero endeble en la estructura partidaria y en su fundamento. Fuera de la derrota del adversario, ningún compromiso o lazo fuerte asegura su unidad. Es un edificio construido sobre la arena, que promete mucho y proyecta un colapso inminente.

Urge reformar el sistema electoral, para fraccionar la escogencia de las autoridades. Si seguimos con el actual sistema, en que todo el poder se pone en juego el mismo día y el ganador se lleva todo durante 5 años, el régimen democrático se irá al traste. El deterioro en la participación democrática, a través de los partidos, es visible al comparar las últimas tres elecciones con la venidera. En calidad y cantidad, los candidatos actuales están en desventaja. Es un retroceso en la vida democrática, y lo que viene podrá ser peor o mejor, según la actitud ciudadana que asumamos.

Después de este período electoral, la tarea debe ser la reforma integral del sistema de elección de nuestras autoridades ejecutivas y legislativas. Es imprescindible acabar con ese “todo por el todo” que nos rige, si queremos profundizar en nuestro régimen democrático y hacer más vigorosa nuestra democracia participativa. Seguir votando para derrotar o mantener al PRD en el poder es aberrante. Cuando esta campaña termine, el momento propicio habrá llegado. De nosotros depende cambiar el rumbo.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 26 de diciembre de 2008

Año electoral

2008-12-28
A tiro de piedra
Año electoral

En un par de días se nos viene encima el año 2009 cargado de actividades electorales, en el que muchos ponen su esperanza en un gobierno nuevo que produzca un cambio y, otros, en un gobierno viejo que les deje disfrutar de lo que hasta ahora han tenido. Un año de elecciones que promete mucho, pero cumple poco.

Por primera vez desde mi primera votación, me veo libre del ajetreo electoral. Bajo el período de la dictadura era la lucha contra el régimen y la defensa del voto opositor; en democracia, después de la invasión, el apoyo a la consolidación democrática. En esta ocasión no me gusta ningún candidato y, como me mudé y no hice cambio de residencia, estoy impedido de votar. Así que aprovecharé este tiempo sabático para ver los toros desde la barrera.

Si tuviera que analizar a los candidatos, me parece que Juan Carlos Varela es el más sano como persona y político. Tiene en su contra la poca o nula experiencia en el manejo del sector público, y la falta de apoyo y empuje que se nota en su partido. Es la prueba a superar, si quiere remontar los puntos que le dan las encuestas.

Guillermo Endara realizó un gobierno que se considera aceptable, pero dentro de una coyuntura diferente a la actual. Ya no tiene el respaldo mayoritario de entonces, ni las condiciones de reconstrucción del país que hicieron trabajar con entusiasmo a empresarios y trabajadores. Aunque su fuerte es su trayectoria presidencial anterior, los nuevos votantes recuerdan vagamente esa gestión y prefieren figuras con las que se sientan más identificados.

Balbina Herrera tiene el respaldo del partido político más fuerte, pero carga con el desgaste del gobierno y un pasado ligado al militarismo, que hace daño en términos de manejo de la opinión pública. Ve caer su porcentaje de aceptación vertiginosamente, y debe atender dos frentes: el interno de su partido, y el electoral frente a los otros candidatos.

Ricardo Martinelli es una figura insistente, con un equipo propagandístico sagaz y que saca provecho de los errores de sus adversarios. Ese, hasta ahora, es su fuerte. Sin embargo, carece de plataforma ideológica y de un partido cohesionado en cuanto a la filosofía partidista. Un número importante de sus candidatos provienen de otros colectivos, lo que da la impresión de oportunismo electorero que, en caso de triunfo, exigirán el “justo pago” por sus servicios.

Mientras se calienta el ambiente electoral, me buscaré un asiento en el palco de sombra, para observar esta faena que, como las corridas de toros, promete sol, sangre y arena. Y espero que la sangre sólo esté en las lágrimas.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 6 de junio de 2008

Política costosa

2008-06-08
Editorial
Política costosa

El llamado a los políticos hecho por el Señor Arzobispo, en su homilía durante la recién celebrada Cita Eucarística, para que gasten menos dinero en sus campañas electorales merece la reflexión y la acción no sólo de los candidatos, sino de los propios electores.

La tempranera campaña, y el natural sentido de competencia y rivalidad política, empujan a los partidos y candidatos a incrementar su propaganda en pos del apoyo de quienes pueden darle el voto en las primarias de sus partidos y en las elecciones generales del mes de mayo de 2009.

Resulta poco coherente que se hable de pobreza y su solución, por parte de algún candidato, cuando éste participa, directa o indirectamente, del despilfarro de dinero que se percibe en costosa parafernalia propagandística y publicitaria. Triste ejemplo da quien gasta más de lo necesario en promover su candidatura, cuando quienes tienen que elegirlo apenas si alcanzan a cubrir las necesidades básicas y carecen de otras cosas que le ayudarían a vivir en mejor condición.

Ojalá el llamado del Arzobispo sea atendido con presteza, e incorporado en el pacto ético que, se supone, los candidatos quieren apoyar y signar. De esa manera tendremos un punto de referencia para el límite de los gastos de campaña electoral, que desde hace tiempo resulta muy cuestionado por lo chocante y lesivo para la salud moral de la patria.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 25 de enero de 2008

Campaña electoral 2009

2008-01-13
Editorial
Campaña electoral 2009

Los partidos políticos empezaron formalmente la campaña electoral de cara a las elecciones generales de mayo de 2009. Nos espera año y medio de intensa actividad política de lucha por el poder, durante el cual cada candidato o partido intentará convencer al electorado de las bondades de sus planes y capacidad para gobernar.

El camino es largo, sin duda, y puede llevarnos a la saturación y el agotamiento, a través del exceso de mensajes propagandísticos, movilizaciones, concentraciones y agitaciones propias de toda campaña electoral. Serán, si se quiere, 17 meses de repetición de promesas y de discursos plagados de ataques y contraataques que entre adversarios se dedicarán seguramente.

Para edificar el debate político, cada candidato debe poner su mejor esfuerzo en los argumentos y el lenguaje que use en la promoción de su candidatura. Son más de 600 puestos de elección que estarán en juego, y a los que aspiran miles de candidatos. Vivir la experiencia de soportarlos por 17 meses, desde las primarias de sus partidos hasta la contienda oficial, sería más agradable y fructífera si el debate es de altura y la competición ética y moralmente ejemplar.

Desde lo más profundo esperamos que esta larga campaña electoral sea edificante, pacífica, y respetuosa. Que no haya excesos dañinos ni ánimos caldeados que la desvirtúen. Y que podamos crecer en madurez y en vivencia política, para construir un país mejor y una sociedad más justa que atienda de manera equitativa las aspiraciones y las necesidades de todo el pueblo panameño.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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