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lunes, 4 de mayo de 2009

3 de mayo

2009-05-03
Editorial
3 de mayo

Nos abocamos en esta fecha a renovar las autoridades de la república, con la firme esperanza que nuestro pueblo demostrará su civismo y su vocación histórica de concordia y fraternidad; todo esto exigencia moral para cada ciudadano y, también, para la sociedad política panameña.

El camino de la democracia implica, en su dura marcha, mantener el paso firme en el sendero del respeto a la voluntad popular, a las ideas del contrario, y a los principios y valores sobre los que se forjó la nación. Desviarse de esa ruta supone, entre otras cosas, la traición a los ideales que dieron vida a la nación, y el desprecio a las virtudes que sustentan la conciencia de todo hombre y mujer que se considere ser humano a plenitud.

Lo que hemos pedido con insistencia en los largos meses que ha durado esta campaña política, lo reiteramos: que haya paz y concordia entre todos los electores, que los líderes de los partidos den el ejemplo de civismo y tolerancia que se espera de ellos y sus seguidores, y que podamos tener una jornada electoral civilizada y ejemplar en todo sentido.

Que nada empañe esta jornada del 3 de mayo, en lo que respecta a la obra y el comportamiento humanos. Que los triunfadores acepten con humildad el mandato que les da el pueblo, y que los perdedores reconozcan el resultado electoral con hidalguía y valentía. Eso anhelamos y eso esperamos de nuestra clase política, como primer compromiso electoral a cumplir.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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lunes, 30 de marzo de 2009

Llamado a la concordia

2009-03-29
Editorial
Llamado a la concordia

Los acontecimientos recientes en el ambiente político estremecen y confunden el pensamiento de la nación, porque pendulan entre la verdad y la mentira, sin que sepamos a ciencia cierta cuándo se trata de una o de otra. Todo se piensa como posible, y todo se pone en duda. No hay a quien creer, ni a quien dejar de creer. El clima parece confuso y caótico.

Si hay quienes tengan la posibilidad de esclarecer el panorama, esos son los políticos del patio; particularmente los que aspiran a un puesto de elección. Todos, según sus promesas, propugnan por el bien del país y de su población. Pues, por ese bien, les corresponde actuar con honestidad, franqueza y civismo ante la situación actual. Quien cometió un error, que lo reconozca; quien miente, que diga la verdad; y quien se aprovecha de la coyuntura para sacar ventaja y provecho personal, que se haga el firme propósito de actuar con rectitud.

De nada valdrá salir airoso en la contienda electoral, si se alcanza el triunfo con un equipaje colmado de resquemores, deseos de venganza y con enemigos ansiosos de pasarle la factura prontamente y pagarle con la misma moneda. Al final, quienes salen perdiendo, son el país y su gente. No hay ningún derecho para actuar así.

Aunque falta poco para el día de las elecciones, todavía estamos a tiempo de crear un ambiente de verdadera fiesta electoral. Que cada uno apele a su conciencia y ponga la mano en su corazón, para deponer todo gesto amenazante y toda suciedad que empañe el noble ejercicio de la política, en aras de la necesaria concordia que nos dé un torneo electoral propio de gente civilizada, y con alto sentido de la ética y el civismo que, hasta ahora, no vemos y tanta falta nos hace.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 9 de enero de 2009

Proceso electoral

2009-01-11
Editorial
Proceso electoral

Estamos inmersos en el proceso electoral que busca reemplazar a las autoridades administrativas y legislativas del país. Desde los cargos de presidente y vicepresidente, pasando por los alcaldes y los representantes de corregimiento, hasta los diputados y los concejales, son pretendidos por miles de candidatos postulados por los partidos o por iniciativa personal.

La vorágine electoral, que empezó hace más de un año, acapara la atención de la población, sin discriminar si se le presta de manera voluntaria o no. Es una propaganda saturante que contamina el campo visual de los espacios públicos, las pantallas de televisión, el tiempo de la radio, las páginas de los periódicos, y los mensajes de la Internet y la telefonía móvil y fija. No existe espacio ni privacidad que no sean invadidos.

Vivir en democracia supone el respeto a la libertad de la persona humana, según se consagra en diferentes instrumentos de derechos humanos, que muchos coinciden con la doctrina cristiana y se inspiraron en ella. Pero, también, la democracia es participación con responsabilidad, edificación de la sociedad, y progreso en los diversos campos de la actividad humana. Por eso es menester, en un análisis crítico, que revisemos la forma en que ejercemos la política.

Resulta imperativa la revisión del sistema electoral, de la frecuencia con la que se eligen las autoridades, de la alternancia en el poder a todos los niveles, y de la calidad y solvencia moral de toda persona que aspire a ser candidato a un puesto de elección popular. Si no lo hacemos, el modelo electoral y la política misma dejarán de llenar la función y el objetivo que deben cumplir en la sociedad democrática.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 26 de diciembre de 2008

Año electoral

2008-12-28
A tiro de piedra
Año electoral

En un par de días se nos viene encima el año 2009 cargado de actividades electorales, en el que muchos ponen su esperanza en un gobierno nuevo que produzca un cambio y, otros, en un gobierno viejo que les deje disfrutar de lo que hasta ahora han tenido. Un año de elecciones que promete mucho, pero cumple poco.

Por primera vez desde mi primera votación, me veo libre del ajetreo electoral. Bajo el período de la dictadura era la lucha contra el régimen y la defensa del voto opositor; en democracia, después de la invasión, el apoyo a la consolidación democrática. En esta ocasión no me gusta ningún candidato y, como me mudé y no hice cambio de residencia, estoy impedido de votar. Así que aprovecharé este tiempo sabático para ver los toros desde la barrera.

Si tuviera que analizar a los candidatos, me parece que Juan Carlos Varela es el más sano como persona y político. Tiene en su contra la poca o nula experiencia en el manejo del sector público, y la falta de apoyo y empuje que se nota en su partido. Es la prueba a superar, si quiere remontar los puntos que le dan las encuestas.

Guillermo Endara realizó un gobierno que se considera aceptable, pero dentro de una coyuntura diferente a la actual. Ya no tiene el respaldo mayoritario de entonces, ni las condiciones de reconstrucción del país que hicieron trabajar con entusiasmo a empresarios y trabajadores. Aunque su fuerte es su trayectoria presidencial anterior, los nuevos votantes recuerdan vagamente esa gestión y prefieren figuras con las que se sientan más identificados.

Balbina Herrera tiene el respaldo del partido político más fuerte, pero carga con el desgaste del gobierno y un pasado ligado al militarismo, que hace daño en términos de manejo de la opinión pública. Ve caer su porcentaje de aceptación vertiginosamente, y debe atender dos frentes: el interno de su partido, y el electoral frente a los otros candidatos.

Ricardo Martinelli es una figura insistente, con un equipo propagandístico sagaz y que saca provecho de los errores de sus adversarios. Ese, hasta ahora, es su fuerte. Sin embargo, carece de plataforma ideológica y de un partido cohesionado en cuanto a la filosofía partidista. Un número importante de sus candidatos provienen de otros colectivos, lo que da la impresión de oportunismo electorero que, en caso de triunfo, exigirán el “justo pago” por sus servicios.

Mientras se calienta el ambiente electoral, me buscaré un asiento en el palco de sombra, para observar esta faena que, como las corridas de toros, promete sol, sangre y arena. Y espero que la sangre sólo esté en las lágrimas.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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jueves, 11 de diciembre de 2008

Apertura del Torneo Electoral

2008-12-07
El Ojo del Profeta
Apertura del Torneo Electoral

El miércoles 3 de diciembre quedó oficialmente abierto el torneo electoral de 2009, aunque desde hace varios meses, casi un año, los partidos políticos decidieron abocarse a realizar sus campañas electorales y procurar ganar adeptos para sus candidatos.

Hemos vivido, como nunca antes, en ambiente electoral plagado de propaganda y agitación partidista, que satura y cansa. Comprendemos que dentro de toda democracia resulta sano, y a veces conveniente, que los partidos, constantemente, actúen y coadyuven en la tarea de vigorizar el régimen democrático. Sin embargo, los panameños precisamos distinguir entre el accionar de los partidos, tanto en funciones de gobierno como en oposición, de la expresión electoral de los colectivos partidistas.

Las aspiraciones de las autoridades electorales y los políticos de partido, en cuanto a acortar y respetar el plazo de campaña electoral, debe ser una labor de inmediata realización. La mayoría lo reconoce, pero está en duda la voluntad de querer realizarlo. Con tanta tecnología mediática en la actualidad resulta inadecuado, por decir lo menos, que la población sea sometida a tanta agresión propagandista.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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viernes, 25 de enero de 2008

Campaña electoral 2009

2008-01-13
Editorial
Campaña electoral 2009

Los partidos políticos empezaron formalmente la campaña electoral de cara a las elecciones generales de mayo de 2009. Nos espera año y medio de intensa actividad política de lucha por el poder, durante el cual cada candidato o partido intentará convencer al electorado de las bondades de sus planes y capacidad para gobernar.

El camino es largo, sin duda, y puede llevarnos a la saturación y el agotamiento, a través del exceso de mensajes propagandísticos, movilizaciones, concentraciones y agitaciones propias de toda campaña electoral. Serán, si se quiere, 17 meses de repetición de promesas y de discursos plagados de ataques y contraataques que entre adversarios se dedicarán seguramente.

Para edificar el debate político, cada candidato debe poner su mejor esfuerzo en los argumentos y el lenguaje que use en la promoción de su candidatura. Son más de 600 puestos de elección que estarán en juego, y a los que aspiran miles de candidatos. Vivir la experiencia de soportarlos por 17 meses, desde las primarias de sus partidos hasta la contienda oficial, sería más agradable y fructífera si el debate es de altura y la competición ética y moralmente ejemplar.

Desde lo más profundo esperamos que esta larga campaña electoral sea edificante, pacífica, y respetuosa. Que no haya excesos dañinos ni ánimos caldeados que la desvirtúen. Y que podamos crecer en madurez y en vivencia política, para construir un país mejor y una sociedad más justa que atienda de manera equitativa las aspiraciones y las necesidades de todo el pueblo panameño.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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