Mostrando entradas con la etiqueta propaganda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta propaganda. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de julio de 2008

Perfeccionando la democracia

2008-07-06
A tiro de piedra
Perfeccionando la democracia

La abrumadora propaganda de las elecciones internas de los partidos políticos acosa, contamina y satura. No hay poste, calle o espacio público en el que las papeletas y banderolas de los candidatos aparezcan. Es, en esta oportunidad, un largo proceso que apenas está en su primera etapa, y que después nos traerá a los candidatos oficiales al ruedo, con la consiguiente arenga y búsqueda de votos que utilizarán para ganarse un puesto de concejal, representante de corregimiento, diputado a la Asamblea Nacional o al Parlacen, alcalde, o presidente, con sus respectivos suplentes y vices.

Si queremos perfeccionar nuestra democracia, y ampliar el poder del voto ciudadano, debemos dividir la elección de las autoridades y los funcionarios escogidos mediante el sufragio. Elegir todos los cargos en un único momento, como hasta ahora, impide que podamos renovar las autoridades y a quienes nos representan, conforme al desempeño de sus partidos y de las propias instituciones. La actual elección nos pone en la situación de aguantarnos por cinco años el predominio del partido que, al momento de la elección, resulta ganador o beneficiado con la simpatía del ciudadano.

Elegir en una ocasión al presidente y los alcaldes, y en otra a los diputados, representantes de corregimiento y concejales, nos ayudaría en el equilibrio del poder. Esta separación, con un intervalo de 30 meses entre una y otra elección, evitará el hostigamiento de miles de precandidatos y, posteriormente, de otros miles de candidatos en propiedad, a la población, a través de la propaganda y el asedio con sus actos de campaña. También nos permitiría, a los electores, concentrarnos mejor en las virtudes de los aspirantes y en la responsabilidad de los cargos que elegimos.

Panamá necesita perfeccionar su democracia, con una vigorosa participación ciudadana. Algo hemos avanzado con la eliminación de una vicepresidencia y un suplente en el cargo de diputado. Podemos progresar más, si el debate democrático se constituye en algo permanente. Tenemos que crear las condiciones y promover la voluntad para hacer ese ejercicio. Esa es la vía.

Ojalá los partidos políticos coadyuven en el propósito de perfeccionar la democracia. Tenemos que devolvernos, como nación, la confianza en nuestras instituciones y en nuestras autoridades. La sociedad política debe facilitar ese trabajo, deponiendo actitudes e intereses que hasta ahora son un obstáculo para el avance de la democratización. Y creo, firmemente, que esta tarea debemos emprenderla una vez concluido el proceso electoral en el próximo año 2009.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

Ir a Panorama Católico Edición Digital

viernes, 6 de junio de 2008

Política costosa

2008-06-08
Editorial
Política costosa

El llamado a los políticos hecho por el Señor Arzobispo, en su homilía durante la recién celebrada Cita Eucarística, para que gasten menos dinero en sus campañas electorales merece la reflexión y la acción no sólo de los candidatos, sino de los propios electores.

La tempranera campaña, y el natural sentido de competencia y rivalidad política, empujan a los partidos y candidatos a incrementar su propaganda en pos del apoyo de quienes pueden darle el voto en las primarias de sus partidos y en las elecciones generales del mes de mayo de 2009.

Resulta poco coherente que se hable de pobreza y su solución, por parte de algún candidato, cuando éste participa, directa o indirectamente, del despilfarro de dinero que se percibe en costosa parafernalia propagandística y publicitaria. Triste ejemplo da quien gasta más de lo necesario en promover su candidatura, cuando quienes tienen que elegirlo apenas si alcanzan a cubrir las necesidades básicas y carecen de otras cosas que le ayudarían a vivir en mejor condición.

Ojalá el llamado del Arzobispo sea atendido con presteza, e incorporado en el pacto ético que, se supone, los candidatos quieren apoyar y signar. De esa manera tendremos un punto de referencia para el límite de los gastos de campaña electoral, que desde hace tiempo resulta muy cuestionado por lo chocante y lesivo para la salud moral de la patria.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

Ir a Panorama Católico Edición Digital