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lunes, 12 de octubre de 2009

El entierro de Endara

2009-10-04
A tiro de piedra
El entierro de Endara

Guillermo Endara Galimany convocó al pueblo panameño en su despedida de este mundo. Como ex presidente y hombre público le fue reconocida, de esa manera, su fama de hombre honesto, humilde y sencillo, también, su acendrado sentido democrático y su civilismo.

Creo que la sociedad panameña, desde los políticos y los civiles, pasando por el pueblo sencillo, coinciden en la personalidad de quien asumió el gobierno después de la invasión, en un ambiente de destrucción y ruina, que poco resultado exitoso auguraba. Sin embargo, Guillermo Endara, junto a su equipo de gobierno, supo recoger el entusiasmo y el deseo de reconstrucción y reconciliación de gran parte de la población.

Dos experiencias personales me quedan de él: cuando una de mis sobrinas, aún muy pequeña, se le acerca al final de una misa en el templo de Santa Ana, y le dice: “señor Endara, yo quiero que se acabe la guerra”. Él respondió abrazándola y diciéndole: “pronto se va a acabar”. Y cuando, después de una polémica pública, en el ejercicio él de la presidencia, y yo como periodista, acudí a la Presidencia de la República acompañando a Bárbara Bloise, a la sazón presidenta del Colegio Nacional de Periodistas (yo era su vicepresidente), para un asunto que tenía que ver con la legislación de prensa. Al saludarlo, me recibió cordialmente, en un pequeño despacho que él utilizaba para trabajar. Allí aproveché para aclarar lo de la polémica, en una conversación a solas, y para hablar sobre la inversión que debíamos hacer en el tema de la democracia. Fueron apenas 5 minutos, pero muy francos y provechosos de parte y parte.

Si algo merece Endara es un monumento que lo recuerde, a la manera de los prohombres de la patria. Una estatua sería lo apropiado, como se hace para recordar la grandeza de quienes le han servido a la patria. Nada pretencioso, sino una figura o busto que haga memoria de su obra y su sencillez.

La nación y la patria, y esto lo entendía muy bien Guillermo Endara Galimany, es toda la memoria histórica. Merecido tiene un monumento, pero creo que no hubiera estado de acuerdo en borrar el nombre de otro personaje nacional, para que pusieran el suyo. La familia puede decirlo con más autoridad que el resto.

Algunos piden su nombre para la llamada cinta costera, que usurpa el del Bulevar Balboa, a pesar de que en 4 años se cumplirá el 500 aniversario del descubrimiento del Mar del Sur, acontecimiento no sólo de Panamá, sino del mundo entero, o para la Avenida Nicanor de Obarrio (Calle 50). Endara, hombre humilde por antonomasia, e intelectual por añadidura, seguro se habría negado a ello. Sin embargo, la idea puede usarse. Propongo, desde aquí, el tramo que va del cruce de la Vía Israel, esquina con la Escuela Profesional, y se adentra en Punta Pacífica. Esa avenida, que yo conozca, no tiene un nombre relevante, y cobraría prestigio si llevara el nombre de Guillermo Endara Galimany.

El funeral del ex presidente Endara nos unió en el reconocimiento de sus virtudes; igual debe unirnos en el memorial público que le hagamos, para que esa unidad no nos fraccione ni nos empuje a eliminar sitios públicos o calles dedicadas a otros personajes de nuestra historia patria.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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Cristiano y demócrata

2009-10-04
El Ojo del Profeta
Cristiano y demócrata

El legado de hombre público dejado por el ex presidente Guillermo Endara Galimany, fallecido el lunes pasado, contiene dos aspectos que deben imitarse en el ambiente de la sociedad política criolla: su profunda convicción democrática, y sus arraigados principios cristianos. Como figura política tenía virtudes, aciertos, y errores, como cualquier hombre, pero no por eso, era más o era menos que otra persona con los mismos atributos.

La evaluación política de su gestión, más que a nosotros, corresponde a otros. Nos ocupa, eso sí, su conducta y su actuación ética y moral realizada en su vida pública. En este aspecto conocimos a un hombre modesto, sencillo, patriota, civilista, y persona de marcada franqueza. Sabía disculparse, reconciliarse con sus adversarios, y reconocer sus errores y limitaciones. En eso, es digno de ser imitado.

Guillermo Endara, como presidente, dio muestras de civismo, y comprobada humildad y tolerancia. Nada jactancioso ni opulente, mas bien austero y comedido. Su vocación cristiana la manifestaba sin ambages. Sin ocultarla. Sin avergonzarse. Era auténtico en ese sentido, sin escatimar en darle al estado lo que es del estado, y a Dios lo es de Dios.

Pasa a la casa del Padre un hombre creyente, que vivió su vida con sencillez, y que deja un testimonio loable de su actuar como hombre público. Pedimos a Dios misericordioso que lo acoja en su seno, y que no le tome en cuenta sus pecados humanos, sino su fe. Que descanse en paz, y que otros personajes políticos tengan el valor y el coraje de imitar su ejemplo, en cuanto a sus virtudes y valores como cristiano y demócrata.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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martes, 7 de julio de 2009

Caballerosidad política

2009-07-04
A tiro de piedra
Caballerosidad política

La visita de diversos personajes políticos al ex presidente Guillermo Endara, en su lecho de enfermo, es una muestra de que no todo está perdido en nuestra sociedad política. Personajes opositores al partidismo del ex mandatario, desfilaron para ofrecerle su respeto y desearle pronto restablecimiento.

Si esa caballerosidad se mostrara más a menudo en el comportamiento de nuestra clase política, quizá tendríamos menos escándalos y mejor ambiente en la relación interpartidaria. Es algo que nos hace falta, para edificar el ejercicio de la política en nuestro medio. Figuras como Ricardo Arias Calderón y Aristides Royo, quienes han demostrado decencia y educación en su actuar político, visitaron a Endara, en un gesto significativo. Ambos, en su momento, tuvieron sus divergencias con el enfermo. Su visita, en la actualidad, ni les suma ni les resta votos o simpatías electorales, porque ya están alejados de dichos menesteres; lo que nos hace pensar en la sinceridad de su visita.

Otras figuras, también, se apersonaron al hospital donde está recluido Guillermo Endara. El ex presidente Ernesto Pérez Balladares; el actual presidente, Ricardo Martinelli; y el presidente saliente, Martín Torrijos. De este último, igual, debo destacar sus buenas maneras y sencillez. No juzgo, y aclaro, la gestión presidencial o de hombre público de ninguno. En su momento, cuando estuvieron al frente de sus cargos, lo hice con toda libertad. Nunca busqué ni pedí que me dieran un puesto, o una botella, o algún favor que me acomodara. Menos pedí dinero. ¡Líbreme Dios! A cada uno de ellos les he dicho lo que pienso, sin adulación ni hipocresía. Excepto a Royo, a los demás les he dicho, frente a frente, mi opinión con respecto a las circunstancias que nos han hecho encontrarnos. Pero a todos, sin excepción, les critiqué en mis escritos.

Con la violencia verbal y el ataque personalizado que observamos en la reciente campaña electoral, el gesto de estos hombres que menciono se convierte en un acto digno de imitar. La caballerosidad, la decencia, la tolerancia, la honestidad y el buen actuar, es lo que espero de los funcionarios que ahora asumen la conducción del país. De su ejemplo depende que sus simpatizantes los emulen. Según sea el personaje que gobierna o dirige, así serán sus seguidores. Que la buena conducta sea incluida en el cambio que se nos ha prometido, porque en la campaña estuvo ausente en el proceder de algunos.

Deseo pronto restablecimiento al ex presidente Endara, si es la voluntad de Dios. Que, recíprocamente, corresponda a la caballerosidad que ha recibido en su cama de doliente. Que recupere aquel carácter afable y trato exquisito, cuando lo veía atravesar, hace años, la Plaza de Porras, al salir de su bufete. Así me gustaría volverlo a ver. Y lo dice alguien con quien polemizó públicamente, y que siempre le respetó su investidura presidencial, al punto de esperar la terminación de su mandato para responderle, de ciudadano a ciudadano, algunos de sus señalamientos.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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