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viernes, 11 de abril de 2008

¿Antorcha de la libertad?

2008-04-13
El Ojo del Profeta
¿Antorcha de la libertad?

El accidentado recorrido de la llama olímpica desde Atenas hacia Beijín, invita a la reflexión sobre la situación del Tibet, sometido desde hace décadas por el poderío chino. Los reclamos de los tibetanos y sus simpatizantes se han hecho sentir, en un mundo globalizado por los medios de comunicación y la Internet, que no dejan pasar detalle de lo que acontece.

La luz de la antorcha fue apagada en una parte de su trayecto hacia China, como simbolizando la nula luz que los habitantes del Tibet tienen en cuanto a la autodeterminación que le corresponde como nación. Son muchos ya los años de adhesión forzosa a China, que deben cesar cuanto antes.

Una luz de esperanza es la voz del Dalai Lama, quien ha dicho que el Tibet puede seguir formando parte de China, bajo un régimen autonómico, que le permita ser reconocido como nación también. De atenderse esa voz, entonces la llama olímpica brillará, igualmente, como antorcha de la libertad para los tibetanos.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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lunes, 3 de marzo de 2008

Mandarín

2008-03-02
A tiro de piedra
Mandarín

El año pasado se presentó la propuesta legislativa de enseñar el idioma mandarín en todas las escuelas del país, so pretexto del crecimiento de China y de las oportunidades que supuestamente podemos tener con el dominio de ese idioma y el intercambio comercial con la potencia asiática. La idea no es mala; lo errado es intentar que todos los panameños, de aquí en adelante, hablemos mandarín y que el uso de ese idioma nos llenará de dinero.

Si los chinos están aprendiendo inglés y español, para comunicarse con el resto del mundo, ¿para qué pretender que todos hablemos mandarín? Sería mejor, y más sensato, crear un instituto de lenguas extranjeras como opción educativa posbachillerato e incorporar en menos tiempo al mercado de trabajo a nuestra juventud. Con los fondos que nos gastaríamos aprendiendo mandarín en todas las escuelas y el esfuerzo logístico que ello implica, abrimos extensiones del instituto en las principales ciudades del país y aprendemos inglés, francés, mandarín, ruso, indio y portugués, entre otros.

La lógica de la legislación propuesta es la de ampliar el horizonte económico de Panamá, fuera de las otras bondades que invoca. Por eso se dirige a lo que en la actualidad se llama “economías emergentes”; entre las que destacan países como el líder China, India, Rusia y Brasil. Cerrarse en el mandarín es un error; seguir con la lógica de un idioma cada vez que hay una oportunidad económica, también nos llevaría a incluir otras lenguas y, al final, abarcaremos mucho y apretaremos poco.

Otro obstáculo con el proyecto mandarín, y con la práctica de un idioma extra, es la cantidad de docentes calificados que necesitaríamos y que, al menos, sería de 9 por cada escuela básica y de tres por cada secundaria, multiplicada por las miles de escuelas del país. Es un proyecto costoso y, en el aspecto logístico, extremadamente difícil de llevarse a la realidad: Ni siquiera con los maestros chinos que, supuestamente, ha ofrecido China; los que, por supuesto, tendrían que dominar el idioma español.

A Panamá, como país de servicios, le conviene tener una fuerza laboral altamente calificada; una población que pueda comunicarse en varias lenguas; y crear oportunidades de trabajo para su gente, con el fin de lograr el pleno empleo. Eso se consigue con decisiones sabias e inteligentes y no solo con el deseo y la buena voluntad de hacerlo. Olvidémonos del mandarín en todas las escuelas y de otras lenguas extranjeras, fuera del inglés, como curso obligatorio. Conviene un instituto superior para ese fin y el reforzamiento, actualización y aprovechamiento de la educación y los recursos humanos. El resto sobra.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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