jueves, 28 de agosto de 2008

La alegría de ser discípulos y misioneros

2008-08-24
La Voz del Pastor
La alegría de ser discípulos y misioneros

El acontecimiento eclesial de la Iglesia en América Latina y el Caribe más importante en fecha reciente, ha sido, sin duda, la V Conferencia General del Episcopado reunido en APARECIDA (Brasil, mayo 2007). Como fruto de este encuentro continental, los Obispos nos ofrecen un documento destinado a iluminar doctrinal y pastoralmente la acción evangelizadora de la Iglesia. Nos sentimos, pues, obligados a profundizar en su contenido para apropiarnos de toda su riqueza.

Nos ha parecido pertinente detenernos en un aspecto que en principio puede parecer irrelevante, secundario y hasta inocuo. Me refiero a la nota de la alegría que debe caracterizar tanto la persona del discípulo como el mensaje del que es portador.

Vamos a considerar en primer lugar el dato estadístico, que da cuenta de las ocasiones en que el concepto aparece en el texto del Documento de Aparecida (DA). Aunque sea para picar la curiosidad del lector, le invitamos a verificar en el índice analítico del documento (DA, pág. 293) las veces en que aparece la palabra alegría. En treinta y nueve ocasiones se menciona el término en contextos variados. Amén de las ocasiones, en que por exigencias del contexto y de la reflexión propuestas, se aluda por extensión a vocablos afines.

En esta lectura podemos destacar cómo en nuestros pueblos se da “aún en condiciones difíciles” (DA,7) una alegría de vivir alimentada y expresada a través de la fe y la tradición católica, como ponen de manifiesto las prácticas más frecuentes de la religiosidad popular. El documento exhorta a todos, pastores y fieles, a vivir con alegría su vocación de discípulos y misioneros: “No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias” (DA,14)

¿De dónde brota esta alegría? El documento es bien claro: estamos delante de un don, una gracia que se nos ha dado: “Nuestra alegría, pues, se basa en al amor del Padre, en la participación en el misterio pascual de Jesucristo, quien, por el Espíritu Santo, nos hace pasar de la muerte a la vida, de la tristeza al gozo, del absurdo al hondo sentido de la existencia, del desaliento a la esperanza que no defrauda”.

De lo anterior se deduce que la alegría de la que habla Aparecida es aquella que San Pablo menciona en la Carta a los Gálatas como “fruto del Espíritu” (Gálatas 5, 22). No estamos delante de un mero sentimiento humano, pasajero y artificial, que así como llega se va, sino de una actitud que brota de la fe y el amor cristiano y que mantiene viva la esperanza y el compromiso, aún en situaciones adversas.

No es casual, por tanto, que ya en la Introducción del documento se insista: “Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo, seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado” (DA,18).

Terminamos esta reflexión invitando al lector a examinar y juzgar si efectivamente estamos todos, pastores y fieles, dando este testimonio gozoso del Señor Jesús tan necesario en este tiempo en el cunde por todas partes el pesimismo y la desesperanza.

Mons. Aníbal Saldaña
Obispo Prelado de Bocas del Toro

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Camarón legislativo

2008-08-24
A tiro de piedra
Camarón legislativo

Al presidente le metieron un golazo con el camarón legislativo que permite la pesca de atún en las aguas del Parque Nacional Coiba. Si la dicha del pueblo es un gol de la selección, la desdicha sería el autogol. Y aquí hubo autogol; no del presidente hacia sí mismo, sino del gobierno hacia el propio gobierno.

Esos camarones se han hecho comunes desde hace un par de años, en un acto que pone a pensar si hay ineptitud o corrupción. ¿Cómo no darse cuenta que una ley que habla de liebres no debe hablar de gatos? Si se confunden estos dos animales, la ineptitud sale a flote; si se mete gato por liebre de manera intencionada, entonces hay corrupción. ¿Qué ocurrió en este caso? Un gol que no ha sido anulado.

La pesca ilegal es cosa común en nuestros mares, por causa de tres factores. Primero, la actitud deshonesta e inmoral de los capitanes y propietarios de los barcos pesqueros. Segundo, nuestra limitada capacidad de vigilar las aguas de nuestras costas. Tercero, la corrupción de las autoridades que aceptan el soborno a cambio de dar las coordenadas de las patrulleras o hacerse de la vista gorda. Fuera de éstas, como razón de peso, sólo tendría que agregar la endeble sanción que se le aplica a los infractores cuando los agarran.

Proteger las áreas marinas que han sido declaradas como reserva natural es un acto de supervivencia, por todo lo que implica. Si no cuidamos la naturaleza y el ambiente, al final nos mataremos. En el caso de la pesca, la protección ayuda a que las especies marinas se reproduzcan y se conserve el número suficiente para pescarlo. Transgredir los límites de esas reservas es suicidio, tanto para nosotros como para la pesca en gran escala.

Frente a la bellaquería de algunos, dentro y fuera del negocio pesquero, debemos tomar acciones más efectivas. Una de ellas es la denuncia de los corruptos, la difusión de esas denuncias, y la divulgación de los nombres de los responsables de manera masiva. La sociedad tiene que conocerlos y aplicarles la sanción moral correspondiente; cosa que hemos perdido por seguirle el juego al permisivismo que quiere enquistarse en todos los aspectos de la vida colectiva.

Compartir el mundo reclama de nuestra responsabilidad para ejercer nuestra libertad, para corregir al otro, y para mantener un ambiente moral y natural sano. Solo así garantizaremos el derecho de los demás y la herencia de los que nos sucederán. Es la eterna lucha entre lo que es bueno y malo, lo correcto y lo incorrecto, lo moral y lo inmoral. En ello unos estarán a favor y otros en contra, pero esa es la mecánica y debemos aplicarla para que alcancemos la edificación y el progreso de la sociedad humana.

“Ni un busero más para diputado”. No lo olvidemos.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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Humildad ante todo

2008-08-24
Editorial
Humildad ante todo

Un gesto poco comentado es el valiente acto de Irving Saladino de postrarse de rodillas. Lo hizo ante miles de espectadores en el estadio, millones de televidentes, y ante la presencia de las autoridades del país anfitrión, ateo y contrario a la jerarquía apostólica romana. Lo que afanosamente una corriente del mundo busca erradicar, en Saladino es algo natural y de mucho valor en su vida.

Si algo nos deja el humilde hijo de Colón, más allá de la euforia olímpica del momento, son sus cualidades humanas y su convicción de fe, que le inspiran el coraje que le hizo capaz de lograr la hazaña atlética que hoy es motivo de regocijo para nuestro país y la gran patria latinoamericana.

Junto a Saladino, sus padres y sus hermanos, también son ejemplo de familia; una familia integrada por padre y madre, cristiana, unida, que le ha sabido inculcar a su hijo Irving y al resto de su prole, el amor a Dios, la transmisión de la fe, y la buena crianza. Un magno ejemplo para una población sedienta de vida familiar cohesionada y coherente.

Los muchos homenajes que recibirá, todos bien merecidos, sin duda, deben destacar esta parte de la vida de Irving Saladino que en esta oportunidad mencionamos. Su sencillez, buen hablar, decencia, y otras cualidades que saltan a la vista, valen mucho más que el oro olímpico del momento. Ese es el verdadero Irving, al que le deseamos que Dios lo conserve siempre humilde y fiel a El, a su familia y a su patria. ¡Que el Señor te bendiga y te proteja siempre!

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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El ejemplo a imitar

2008-08-24
El Ojo del Profeta
El ejemplo a imitar

Irving Saladino es un ejemplo para nuestra juventud y para los que ya han dejado esa etapa. Más que la medalla de oro olímpica, lo hacen grande su humildad y sencillez, además de su fe en Dios y el mutuo amor que comparte con su padre, su madre y el resto de su familia. Contrastan esas virtudes con las actitudes de algunos que, en lo profundo, nos gustaría que fueran más edificantes. La imagen de la premiación transmitida por la televisión resultó empañada, y no, precisamente, por causa de la señal del satélite. Esperamos que el ejemplo de Irving Saladino sea imitado más allá del deporte mismo, para beneficio de un país huérfano de modelos en virtud y moral.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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La Asunción de María y la lucha contra la corrupción

2008-08-17
La Voz del Pastor
La Asunción de María y la lucha contra la corrupción

En la constitución apostólica “Munifficentis-simus Deus, de Pío XII, del 1º de noviembre de 1950, el Papa proclamó, declaró y definió que es enseñanza oficial de la Iglesia contenida en las fuentes de la revelación- la Escritura y la Tradición-, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asumida en cuerpo y alma a la gloria celestial.

Esto significa que María murió como todos los seres humanos, incluido el Hijo de Dios, pero que no experimentó la corrupción del sepulcro, por su estrecha unión a Cristo. Los antiguos hablaban de la dormisión de María.

A partir del siglo II, los Santos Padres presentan a María como nueva Eva estrechamente unida al nuevo Adán, Cristo, en su lucha contra el enemigo infernal, aunque subordinada a Él. En este combate, la descendencia de la mujer vencerá ampliamente al pecado y la muerte, como muestra el protoevangelio (Gén 3:15). En Rom 5 y 6 y 1 Cor 15:21-26, 54-57), encontramos el eco de esta lucha.

La gloriosa resurrección de Cristo, fue parte esencial de esta victoria y el máximo trofeo. Por eso, “la lucha común de la bienaventurada Virgen y su Hijo tenía que terminar con la glorificación de su cuerpo virginal”. En efecto, María, la Madre de Dios, misteriosamente unida a Jesucristo, desde toda la eternidad, aliada generosa del Divino Redentor, victorioso sobre el pecado y sus consecuencias, recibió la gracia de “ser preservada incólume de la corrupción del sepulcro, para ser elevada a la suprema gloria del cielo, como ya lo había sido su Hijo, vencida la muerte. Allí brillará a la derecha de su Hijo el Rey inmortal de los siglos ( 1 Tim 1:17).

Por este motivo, la solemnidad de la Asunción de María se puede considerar como la fiesta de su glorificación. Y se asimila a la Ascensión del Señor. En efecto, en aquella celebración el humilde Siervo del Señor, Cordero inocente, llevado al matadero en sustitución de los pecadores, obediente hasta la muerte, recibe una multitud en herencia (cf Is 52:13-53:12), así como el Hijo de hombre, del libro de Daniel recibe el dominio, la gloria y el reino, de manos del Anciano (7:14).

A este siervo, Jesús, obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz, se le da el título que está por encima de todo título- Señor y Mesías-, de modo que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el abismo, y toda lengua proclame, para gloria de Dios Padre: Jesucristo es el Señor (cf Fil 2:6-11).

En la Asunción ,María, la humilde sierva del Señor, pobre y obediente, es glorificada por el mismo Dios que la preservó de toda mancha de pecado original, aplicándole anticipadamente los méritos de la pasión de su Hijo. En Cristo, Dios ha querido bendecirla con toda clase de bendición espiritual y celestial. En Él, la eligió para que fuera santa e inmaculada, desde antes de la fundación del mundo. Por su sangre, la preservó del pecado, y le concedió el ser hija adoptiva de Dios y heredera de la gloria (cf Ef 1:3-8) y es que María recibe por gracia anticipada lo que los demás creyentes recibimos a través de los sacramentos de iniciación cristiana, por mediación de la Iglesia.

María es un miembro supereminente de la Iglesia, como diría san Agustín: Ella “es tipo y figura de la Iglesia, en el orden de la fe, la caridad y la perfecta unión con Cristo”, dirá el concilio Vaticano segundo (LG 63-65). Por eso a ella se aplica con toda propiedad lo que enseña san Pablo acerca de los que aman a Dios: “Todas las cosas obran a favor de estos, que han sido llamados, según el designio de Dios, ya que a los que conoció de antemano también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que El fuera el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, los justificó, y a los que justificó, los glorificó” (Rom 8:28-30).

Los dogmas son corolarios que afectan con contundencia la vida de los creyentes. La revelación tiene una finalidad salvífica. Esto es evidente en el dogma de la Asunción de María. En Él los cristianos tenemos la prenda más patente de que es posible combatir la corrupción y hasta erradicarla del mundo, cuando se obra en íntima alianza de pensamiento, palabra y acción con Dios, por Jesucristo, en el Espíritu. La doctrina no podía ser más oportuna para esta comunidad nuestra panameña, herida por tantas situaciones de corrupción pública y privada.

Vale la pena describir el fenómeno, si hemos de combatirlo: Corromper es echar a perder, como las carnes desprotegidas. En sentido figurado es depravar, es decir, malear. En este sentido, Sócrates fue acusado de depravar a la juventud. Corromper también es seducir, engañar. Son múltiples las posibilidades del engaño o seducción. El prevaricato y el peculado son casos emblemáticos. Prevaricar es faltar a los deberes del propio cargo o la propia condición. Es el caso del estudiante que no estudia, el obrero que no se gana honradamente su jornal, el profesional desleal, el juez que no hace justicia o que acepta soborno. Hay peculado cuando el que administra los caudales del erario los hurta o permite que otros los hurten. Esto incluye todo el patrimonio ecológico de la nación. Uno de los mayores cómplices de la corrupción es la difusión de actitudes que no sólo disculpan el engaño en las relaciones interpersonales, sino que lo ensalzan, siempre y cuando logre sus objetivos con descaro e impunidad. Sólo se critica el dejarse sorprender en la comisión del delito.

Es necesario reforzar el sistema de justicia para que ésta sea equilibrada, expedita e imparcial. No debe prosperar la noción de que las cárceles son sólo para los pobres y la impunidad para los ricos : “Al que roba un peso lo ponen preso, pero al que roba un millón le dicen don”, como reza el dicho popular.

Para que haya corruptos tiene que haber corruptores. La pelea contra la corrupción exige la transformación de unos y otros. El país no alcanzará un desarrollo humano, pleno, sostenible y sustentable, si no se extirpa este flagelo. El dogma de la Asunción de María nos invita a incorporarnos en este combate con la fe, el entusiasmo y el ardor del que apuesta por el triunfo definitivo de la descendencia de la mujer sobre la muerte y la corrupción (Gn 3:15; Ap 12:1-17) y la expansión universal del Reino de Cristo, después de someter a todos sus enemigos, incluida la misma muerte ( 1 Cor 15:20-28).

Mons. Oscar Mario Brown J.
Obispo de Santiago

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Seguridad pública

2008-08-17
A tiro de piedra
Seguridad pública

El plan de seguridad pública propuesto por el gobierno nacional tiene a favor el deseo de brindar protección policial a la comunidad; sin embargo, ciertos aspectos entrañan el peligro de crear estructuras que van más allá de lo meramente inconveniente e innecesario, como el servicio nacional de inteligencia y seguridad.

Crear un servicio de inteligencia está fuera de proporción, porque ello implica un cuerpo independiente, con mando y con carrera, lo que supone el establecimiento de jerarquía y escalafón. Tal como se propone, en mi opinión, es crear más burocracia y dispersar su control convirtiéndolo, a la postre, en un ente ineficiente. Lo apropiado para el país, por su tamaño e instituciones, sería un organismo encargado de analizar las situaciones de peligro y amenaza de la seguridad pública, a partir de la información que se genera desde la policía, migración, investigación judicial, y otras instancias que vigilan y combaten el crimen y las posibles actividades criminales.

El llamado servicio de inteligencia, cuyo nombre debe cambiarse para uno más adecuado con su misión y el régimen democrático, debe convocar a expertos en diversas áreas como: especialistas en movilización humana, población, juristas, criminalistas, psicólogos, y otros profesionales o científicos que puedan analizar datos y advertir situaciones de peligro y amenaza para el país. La labor de investigación, fiscalización, y seguimiento debe estar en manos de otros organismos o autoridad competente.

Lo mismo vale para el proyectado servicio nacional de fronteras que, por la coyuntura con Colombia, principalmente, se pretende convertir en una nueva fuerza pública dentro de la existente. No tiene por qué ser un servicio nuevo, cuando muy bien podría ser una unidad de la policía nacional, con el equipo y el entrenamiento propios de un cuerpo policial de fronteras. Tendría funciones específicas, pero sin mando separado, como se procura hacer ahora. Ahorraríamos recursos y nos evitaríamos crear un ente nuevo, cuya consecuencia inmediata será encarecer el presupuesto de la fuerza pública y desmembrar a la actual policía.

Ya nuestras observaciones fueron hechas en una reciente reunión en la Presidencia de la República, pero las hacemos públicas porque la comunidad tiene derecho a saber lo que se nos viene encima. El gobierno consulta, pero aún falta que demuestre que acoge y pone en práctica las observaciones de los consultados. Existe el deseo de hacer algo, y eso es ya un avance; pero que el afán no nos lleve a cometer errores que luego tendremos que lamentar. A mi modo de ver, los puntos más críticos están en los servicios de inteligencia y fronteras.

Nos queda un gran trecho por andar si queremos construir sobre bases sólidas el sistema de protección y seguridad pública que necesita el país. La prisa no es buena, y tampoco la dilación politiquera. La necesidad de mayor seguridad pública es real; también lo es que el enfoque y la estructura sean de carácter policial, dentro del contexto profesional y moderno. Nada de ejército, ni el arcaico sistema de pito y tolete. El desafío existe y tenemos que afrontarlo.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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Campaña electoral

2008-08-17
Editorial
Campaña electoral

El período electoral empezó antes del calendario programado por el Tribunal Electoral, porque algunos consideran que así les irá mejor. Antes que pensar en el país, se pensó en el interés partidista y en alcanzar el poder. El clima que se percibe es de saturación, por la excesiva propaganda, y de críticas y ataques al adversario en detrimento de los planes y programas de buen gobierno que deben presentarse para la consideración de los ciudadanos.

La propaganda de los candidatos y partidos se enfoca, pues, en la persona propia y del otro; en su fidelidad y linaje partidario; y en lo supuestamente positivo y negativo de un pasado político que ha sido sacado del arcón de los recuerdos, para legitimar o descalificar a una u otra candidatura. Se pierde, lamentablemente, la visión de aprender del pasado para mirar con esperanza hacia el futuro, a partir de lo que podamos construir en el presente.

Vemos una campaña electoral pobre en propuestas, y rica en ataques personales. ¿Es eso lo que nos ayudará a cambiar la situación actual? ¿Acaso así se logrará alcanzar el poder y mantener un clima de gobernabilidad? ¿Nos garantiza esa actitud un escenario de competencia electoral en fraternidad y en un ambiente de respeto por las ideas del otro? Es cosa para meditar y reflexionar profundamente.

Todavía el calendario electoral, que por cierto los propios partidos políticos acordaron, no ha pasado de las elecciones primarias partidarias. Aún hay tiempo de enderezar lo torcido y allanar las cimas del propio ego y el ataque artero hacia el contrario. Que sea, en primer lugar, la sociedad política la que dé el ejemplo de civismo, honradez y respeto que necesitamos, para que las próximas elecciones sean un acto político de altura y cónsono con el país democrático y civilizado que todos queremos.

Luis Alberto Díaz
Director de Panorama Católico
diazlink@primada.org

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